Si quiero un escape. En cuanto Beatrice sale de la oficina por el pedido de Antonio, de inmediato aprovecha que las niñas están concentradas en lo suyo, presiona para que baje el ascensor y espera que este llegue y así salir del piso donde se encuentra la oficina de Eva. Su cuerpo entero es un manojo de nervios y no puede evitar que su manos se vuelvan temblorosas, cuando el ascensor abre sus puertas ella entra pero para su mayor sorpresa no lo hace sola y de inmediato las puertas se cierran, dejándola sola con la persona delante de ella. – ¿Qué haces? ¿Cómo es que estas aquí? –el hombre delante de ella, presiona un piso y espera a llegar, ambos salen y ella está completamente confundida. – ¿Qué haces? Antonio podría descubrirme. –Solo camina, ¿Quieres? –este la lleva de la mano y en es

