Daisy Lorenz Deslizo mi cuerpo bajo las sábanas, dejando que el móvil muera en mis manos, no quiero más llamadas insistentes de Lean, ni del padre de Aron, ni de nadie, que se jodan todos. Los dos, cuando solo somos los dos, todo es mejor... Una suave sonrisa surca de mis labios, en cuanto volteo, él, siempre es algo digno de ver, la forma tan sensual de su rostro, los labios deliciosamente gruesos, los hombros anchos, el abdomen ejercitado, y exquisitamente marcado, todo digno de contemplar. Dios... Estoy tan condenada, jodida y enloquecida por él, lo amo, lo amo demasiado, y perderlo es algo que jamás dejaría que pase. Acaricio su rostro, dejando escapar una exhalación de mis labios, junto con escurridizas e inevitables lágrimas. —Te amo, y en serio lo siento, siento tanto esto, amor

