Programé la alarma del teléfono para despertarme temprano en la mañana. Cierto que dormir en una camioneta no es igual a hacerlo en una cama, pero sí que fue mejor que hacerlo en el sofá de tres mil dólares, por pensar en una suma exagerada para un mueble de lujo, pero que no da nada de comodidad. Cuando las primeras personas se despertaron ya estaba en el jardín tomándome la segunda taza de café, llamé a los chicos que pasaron la noche alerta en el terreno contiguo a la propiedad de Rodrigo. Según el reporte que me dieron no detectaron nada distinto a lo que observamos en la visita temprano. Hace una hora, envié a otros dos hombres a relevarlos y aquí estoy esperando pasen las primeras horas de la mañana para resolver otros pendientes que me propuse llevar a cabo. —Pudiera decir que se

