—¿Qué sucede? —Escucho al otro lado de la línea la voz de Gabo. —Hermano, vénganse ahora mismo —Le dije sin preámbulo. —¿Sucedió algo? —Cuestionó Gabo—. Es bien tarde. No creo que nos dejen pasar. —Claro que los van a dejar pasar —Le dije firme—. El maldito de Rodrigo envió a uno de sus hombres a Asesinarme, con suerte estos días me cuesta conciliar el sueño y pude darme cuenta en seguida. —¡Wow! Hermano, ya salimos para allá —Anunció Gabo—. ¿Qué hiciste con el desgraciado? —Aquí lo tenemos Yanes y yo encerrados en la habitación, estoy entre entregarlo a las autoridades o utilizarlo para que nos dé pistas del escondite de Rodrigo. —No hagas nada hasta que lleguemos, eso sí busca la forma de que una de las enfermeras te ayude para que nos dejen pasar —Me pidió Gabo y terminó la llamad

