ÁNGEL Seis años antes. - ¿Esta es la ubicación que te dio su teléfono cuando lo rastreaste? – me pregunta Salma dentro de la camioneta justo en frente de una casa abandonada. - Si – le digo mirando la casa. - Espéranos aquí – me ordena Salma cargando su pistola. - Y un carajo – le digo serio – Se trata de mi hermano, así que no pienso quedarme aquí esperando. - Es una orden – me dice seria mirándome. - Me importa un carajo que sea una orden, además, yo no soy uno de tus hombres para que me digas lo que tengo que hacer – le digo antes de bajarme de la camioneta. - Eres más terco que una mula. Está bien – me dice resignada – Si vas a entrar con nosotros, vas a necesitar esto – me dice dándome una beretta de nueve milímetros y un chaleco antibalas. Una vez me puse el chaleco entramos

