++++++ Alexander y yo nos sentamos en el sillón, justo al frente de Kevin y Milagros. O sea, qué cómodo todo, ¿no? Yo aún estaba recuperándome del ataque sorpresa de mi propio juguete, tratando de actuar como si no estuviera al borde del colapso hace apenas unos minutos. Pero Kevin… Kevin me miraba con esa cara de "voy a hacer algo, cúbreme". Y efectivamente, lo hizo. —Vamos, hermano —dijo, mirando a Alexander—. Vamos a traer el pedido, quiero preguntarte algo. Maldito Kevin. Yo te vi venir, perro. Alexander se puso de pie, llevándose el control con él, lo cual agradecí profundamente porque no estaba en condiciones de otro ataque sorpresa. Pero cuando él y Kevin se fueron, Milagros no perdió el tiempo. Se me vino encima como abejas al panal. —Desde cuándo eres novia de Alexand

