CAPÍTULO VEINTICINCO Merk y Lorna navegaban el barco más profundo en la bahía de Ur, con el cielo n***o iluminado tenebrosamente por las estrellas rojas y los barcos Pandesianos en llamas. Mientras navegaban, su casco chocaba con un flujo constante de cuerpos de Pandesianos muertos que ocasionaban un sonido suave pero misterioso. La niebla de Lorna seguía en el aire, per esta lentamente empezaba a dispersarse y estaban perdiendo su cobertura. Les quedaba poco tiempo. Merk miró a Lorna y vio su cansancio y pudo ver en sus ojos el gran esfuerzo que esto había implicado. Con cada momento su barco se volvería más visible y Merk ya podía escuchar los cuernos Pandesianos y los gritos de los soldados que se preparaban para a****r. “¿Hacia dónde debemos dirigirnos, mi señora?” preguntó Merk con

