15.

1502 Palabras
Esta es la noche más larga de mi vida. Por cuarta vez paso por la cabaña y no sé si es que me estoy volviendo paranoico o ya se dieron cuenta de que no estoy enfocado, aunque los muchachos estén en sus posiciones y no se muevan al menos que les toque hacerlo puedo sentir que algunos lo saben. Las manos me sudan, no me he querido transformar, no sé si cuando la atrape sea la mejor que este en cuatro patas, si ya me tiene miedo en mi forma humana podría asustarla más y hacer que grite si la persigo. — ¿Crees que ya es momento de hablar con Kurt? —Desde que llegó debimos hacerlo, pero no sé si ella esté lista, se ve tan frágil, no sabemos nada de ella y ella no quiere hablar… — él camina de un lado a otro en mi mente. —Dilo. —La Líder la interrogará, ya sabes que no desea aceptar más pícaros desde que esa hembra atacó a otra. Hace menos de medio año llegó una hembra suplicando alojo, una pícara, como teníamos por costumbre le dimos alojo sin hacer muchas preguntas, siempre vigilando, pero no hay forma de rastrear a los pícaros, no se sabe donde nacen ni sus nombres o familiares. Para hacer el cuento corto no pasaron ni tres meses cuando intentó atacar a la Líder o en especifico a mi sobrino, no pasó a mayores, los guerreros que siempre la protegen no dejaron que se acercara, pero desde entonces dejamos de aceptar pícaros hasta nuevo aviso. —Tienes varios días perdido— … me habla desde su posición, aunque no está obligado a patrullar, se ofrece al menos una vez al mes. —No te preocupes. —Sabes que si necesitas hablar o simplemente tomar una cerveza eres más que bienvenido en mi casa. Ahi va la lastima que tanto odio, se que no lo hace para molestarme, pero desde que tuve el intento de suicidio el se preocupa cada vez que no estoy trabajando hasta desmallarme. —Estoy feliz… —Si me vuelves a decir eso pensaré que te estás despidiendo de mí, no me asustes Marcus. —Tranquilo, si en verdad me iría nunca me despediría. Ese dia no lo hice, aunque ni siquiera fue planeado, en medio de la batalla cuando me di cuenta que íbamos a ganar me aleje, deje que me siguieran, al principio luche, podía con ellos, pero pensé en que era lo que me esperaba, quien me cuidaría, quien siquiera estaría feliz de que yo volviera. Deje que ellos me dejaran tuerto, si no fuera por… estaría muerto, él se dio cuenta de que me aleje, me salvo, gracias él pude conocer a la hembra con la que estoy destinado a estar. Mi acción cobarde pudo haberle causado mucho dolor, no dudo que le asignen a otro compañero, pero pasarían años, más años sola, más años en los que ella podría caer en las manos de otros machos igual o peores de los que conoció, pude haber condenado la vida de ella por mi decision egoísta. Regreso a la casa, ni siquiera entro. Al no sentir su olor tan concentrado en mi casa se que se fue hace unos minutos. Miro los árboles, el sol ya está tocando sus copas, no quería llegar antes de que despertara, tal vez ni siquiera durmió. Fue tonto pensar que ella se quedaría Corro siguiendo el poco rastro que deja al caminar, es lista, pero no puede ocultar su olor por tanto tiempo como ella cree. Pasan pocos minutos cuando encuentro algo más que pasto recién pisado y tierra removida. Es tan sutil que si no fuera mi compañera jamás lo notaría, un diminuto destello de su aroma. No tengo prisa en arrinconar, debo despejar mi mente, no quiero asustarla más de lo que ya debe estar, pero su aroma me llega de golpe, pero no es solo su olor, es su sangre. | Rasine | Miro el reloj y se que ya es hora, me levanto de la cama, dormí un par de horas a lo mucho. Escribo una disculpa, no se si el pueda entenderla o si le den ganas de traducirla después de esto, pero no puedo irme sin dejarle saber el por que, al menos espero que esto lo ayude a cerrar la herida que le estoy haciendo. Saco un poco de ropa, me aseguro que no sea lo más caro, tal vez él pueda regresar lo demás. Lo meto en mi bolso y veo la cámara una vez más, sigue rota y pasarán algunos días hasta que pueda encontrar un pueblo con un lugar donde rentan computadoras y pueda contactarla a ella, necesito dinero, estoy segura que él no dejará de buscarme. Antes de salir come algo y me llevo un poco de fruta, desearía empacar carne, pero es su comida y ya me siento lo suficientemente egoísta y ladrona. No me apresuro a correr, apenas amanece. Aprieto la tira de mi bolso, elegí el bosque, se a donde tengo que ir o eso creo, según el sol pronto estaré en el pueblo y podré regresar por donde vine, no hay tiempo para intentar otra ruta, aunque es arriesgado es lo más rápido. Me detengo al escuchar un sonido, está lejos, pero si corro haré más ruido. Me escondo detrás de un tronco grueso, agachada espero, no hay mucho que pueda hacer. Al principio solo escucho como si estuvieran murmurando, pero a medida que ellos se acercan las palabras comienzan a tener sentido. — No debemos viajar sin guardias, mami. —Solo iremos a ver a tu tío Marcus, ya sabes que algunos guardias son sus amigos y seguro le dirán. — Papi está bien? —No lo sé mi amor, pero si lo ves decaído no le preguntes, solo quiere a su compañera. —Yo también quiero compañera y no estoy triste. —Él la ha esperado mucho tiempo… Solo me doy cuenta de que estoy llorando cuando una lágrima cae, por suerte parece no llamar la atención de ellos, están a solo unos metros, pero van hacia la cabana. Nunca pensé que él tenía familia… Nunca pensé que él anhelaba tanto a su compañera, pero solo ver cómo está construida la cabaña, la forma en que me trata. Era tan obvio. ¿Quiero lastimarlo? Ahora se que es verdad, él no trataba de mentir para que yo me quedara, el siempre quiso cuidarme y yo solo rechace cada uno de sus gestos. Cuando veo una sombra ya es tarde, me agarran por el cabello y estrellan mi cabeza contra el tronco, no caigo al suelo solo porque ella aún me sostiene, siento que el piso se mueve y no logro enfocar nada. —¿Quién te envió? —Mami… — ¡Mantente lejos, ya papi viene en camino! —Habla o… — con su otra mano aprieta tan fuerte mi mandíbula que creo que me rompió los huesos. Aunque mis manos están sobre la suya no logró ni mover sus dedos, no quiero llorar, pero no puedo, cuando ella quita su mano de mi mandíbula esperando que hable logro soltarme de su agarre sintiendo como dejo tal vez un mechón de mi cabello en su mano. —¡Mami ella huele a papi! — Ella aparece enfrente de mí, antes de que pueda siquiera alejarme dos metros. —Si le hiciste algo a Marcus te juro que… Ella mira detrás de mí, sé que él está aquí, no tengo que olerlo, me dejo caer y él me atrapa antes de que mi cabeza toque el suelo, ni siquiera sé si puedo hablar. Sus manos me provocan un escalofrío, pero con el ardor en mi cabeza y el dolor de mi mandíbula no puedo disfrutar, además aun no veo bien. El me levanta del suelo, siento como tiembla, intento enfocar mi vista, pero de su rostro lo único que puedo distinguir es que sus ojos están oscuros, tal vez negros, mis ojos la buscan a ella. —Beta, es la Líder… —Tocaste a mi compañera— la voz de Marcus está muy distorsionada, ni siquiera se parece a la de Zah. — ¡Te ordeno ir a tu casa! — la misma voz infantil que escuche también se distorsiona, pero esta hace que agache la cabeza. Marcus gruñe, pero igual que yo con la cabeza agacha camina, lejos de ellos, al principio lo hace con calma, pero cuando me mira comienza a correr. Cierro los ojos no solo por los mareos, también porque no están siendo cuidadosos y me duele la cabeza, tengo que hacer un gran esfuerzo para no dejar que mi cuerpo rebote mientras corre. — Ah, mmm. Apenas el quejido sale de mi boca, él coloca su mano en mi cabeza. No pude resistir y mi cuello perdió fuerza, creo que mi cabeza hizo el movimiento de un latigazo. Por suerte llegamos rápido a la casa. Él me acuesta en la mesa.
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