Punto de vista de Damon: El estudio era un epítome de elegancia antigua. El tiempo parecía detenerse entre las estanterías de caoba y las exquisitas piezas de arte, todos testimonios del linaje de nuestra manada. Pero a pesar de la tranquila fachada de la habitación, el ambiente dentro era denso de introspección, remordimiento y, sobre todo, esperanza. Allí estábamos sentados: tres hermanos, distintos en nuestras personalidades pero compartiendo un vínculo que iba más allá de la simple hermandad. Nuestra conexión con Phera, nuestra compañera destinada, añadía otra capa de profundidad a nuestros destinos entrelazados. Axel, a menudo la voz de la razón, miraba por la ventana donde la luz de la luna entraba, creando manchas plateadas en el suelo. —Cada momento que ella pasa con nosotros, ca

