Ella no tenía ningún derecho a reclamarle nada y lo tenía claro. Pero la sensación de traición no se iría de su sistema, mientras siguiera teniendo a la vista las bragas negras de marca exclusiva que encontró en la cesta de ropa lavada de Fabio. Le preguntó a Josh en un mensaje si él estaba saliendo con alguien, pero como era habitual en él, le dijo que se lo preguntara directamente. Pero cómo iba a hacerlo si en toda la semana se iba casi al amanecer y volvía cuando ella dormía. Lo escuchaba discutir con gente al teléfono y no tenía idea de cómo abordarlo, porque cuando le dirigía la palabra la trataba con gelidez absoluta. El sábado llegó y por regla a él le correspondía preparar el desayuno. No tenía caso que siguieran enfadados, porque si lo que sospechaba era verdad, la que llevaba

