En casa Rossi, Franco se hallaba reunido con sus hijos, revisaban los balances semestrales de la exportadora y la hacienda. Se hallaba satisfecho y orgulloso del trabajo que realizaban los gemelos, no tenía la menor duda que ellos seguirían con su legado. —Han hecho un excelente trabajo, la producción en la hacienda ha aumentado, y con ello la producción de vino, estoy contento, pero no descuiden sus funciones. —Miró a Gian Lucca que era el más enamoradizo. —No te preocupes papá, sabes bien que yo no mezclo el placer con el trabajo —contestó Gian Franco, y miró su reloj—, debo retirarme, voy a llevar a Ludovica a una función de teatro. —¿Teatro? ¿Qué obra van a ver? —indagó Lucca. —Hamlet —respondió Gian Franco. —¡Qué aburrido! —murmuró—, yo hubiera ido al cine, a un bar, y luego

