—Joder huele delicioso. Me muevo hacia donde proviene tal aroma, siento con mis labios la carne caliente. —Me gustaría comerte, solo una mordida. Paso mi lengua y saboreo el sabor, abro la boca y muerdo aquello que saboreé. —¡Keres!. —Una mordida más— me acerco y me agarra las manos —¡Solo una mordida!— grito. —Me sacaste la sangre. —La comida no habla, cállate y ven para acá filete. —No soy un filete, soy tu esposo. —Estoy segura de que es ilegal casarte con un pedazo de carne. —Ok, Keres, no estás soñando, abre los ojos y por favor no me muerdas. —Joder que no… ¿Elijah?. —Sí. —Era un maldito sueño— los sucesos llegan a mi mente y un ligero dolor de cabeza aparece —Mierda. —¿Te sientes mal? ¿Llamo a Maciel?. —¿Realmente no me hiciste daño?. —No— se pone frente a mí —No l

