+ROXANA+ Sentada en la cama que Sharon me ofreció, sentí una mezcla de incomodidad y gratitud. Me costaba admitir que estaba aquí, en esta situación, tras el espectáculo de mi hermano. Él se había pasado, y no había justificación posible. Era agotador intentar encontrar una forma de defender sus acciones. Mis ojos estaban ardiendo, y cuando traté de cerrarlos, las lágrimas traicioneras se escaparon y mojaron mi almohada. Quería desaparecer, pero entonces la puerta se abrió suavemente. La tía Odessa y mi madre entraron en la habitación, llenando el espacio con esa mezcla de compasión y preocupación que solo una madre y una tía pueden ofrecer. Sharon, la madre de Ryan, se acercó a mí con una ternura que me hizo sentir menos vulnerable y se inclinó para tocar mi mano. —Voy a dejarlas sola

