Luego de separarse, ambos abrieron poco a poco sus ojos y se miraron, respirando el mismo aire. Javier apoyó su frente en la de Gloria y acarició su mejilla. Cuando su respiración se normalizó, despertó del sueño y se separó bruscamente. -Lo siento, yo… no sé qué me pasó… - abrió la puerta del auto para bajarse, pero Javier la tomó del brazo -. -Gloria. Los dos sabemos qué nos pasó, porque usted terminó lo que yo empecé y no me arrepiento. -Primero, no me trate de usted, creo que ese beso ha roto totalmente esa formalidad. Segundo, puedo caminar lo que me falta de camino, son sólo dos calles. -No – Javier la miró decidido y serio -. No va a escapar de una conversación que debemos tener ahora. -Yo… -Gloria, si usted no quiere seguir, dígamelo ahora. Así yo ya no me haré más ilusiones

