- ¡Pequeñas cosas hermosas en mi vida! Creo que tenemos que irnos pronto, tenemos que llegar antes que la novia... Por lo menos tenemos que estar los tres, los padrinos y el músico... - Vamos, estamos listos. Hombre, estamos aquí en Brasil para su boda, la ceremonia fue hermosa y ahora en la fiesta bailamos mucho. Conocí gente que nunca pensé que volvería a encontrar. - ¡Katy! Cuanto tiempo... Me giré y suspiré. – ¿Junior? ¿Todo bien? - ¡Todo, sigues igual, hermosa! - Gracias, tú tampoco has cambiado mucho... Llegó una niña con un niño. – Esta es mi esposa, Patricia, y mi hijita... - ¡Emily! Un placer Patricia. Hola Emily, soy Katy. ¿Cuántos años tiene usted? – dije dirigiéndome a la pequeña Emily. - Tres. Me agaché frente a ella. - ¿Todo eso? Ni siquiera diré mi edad, soy viejo

