Los días fueron transcurriendo y en cuanto a Harry era simplemente un solitario que divagaba de su casa a la empresa y de la empresa a su casa, nada en su oficina tenía sentido a pesar del amor que le tenía a su trabajo. Por más que se esforzaba en pensar otra cosa tratando de mantener su mente ocupada le era completamente imposible, Harry no podía dejar de pensar en Isabela. La descarada de Ruby no pierde la oportunidad para meter a su amante a la casa de “su esposo”, fogosas revolcadas tienen libremente, y a pesar de que Harry los ha descubierto teniendo intimidad últimamente le da igual. Harry no se podía concentrar en sus labores, así que simplemente cerró la computadora y luego dio un golpe con su puño cerrado al escritorio, a pesar de ser un hombre cuerdo en estos momentos se sent

