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1686 Palabras

            Esa tarde me dieron una falda nueva, ya era la segunda vez. Toallas sanitarias, un jugo de guayaba y la orden para que al día siguiente retirara los resultados de los análisis de mi sangre. Salí de allí en tacones y con la intensa sensación de estar pareciendo estúpida.             Llegué a la oficina y una bandeja tapada me esperaba junto a la puerta. Era mi almuerzo. La tomé y entré. El teléfono estaba a reventar y la contestadora conectada a un lado tenía al menos una docena de mensajes, así que antes de comer me dispuse a descolgar, pasar llamadas y contestar afirmativamente ante quienes me preguntaban por Edrick, también le pasé llamadas correspondientes y puse a la vista el cuaderno con las anotaciones para él, se las iría a llevar en cuánto terminara de atender la llam

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