ADAM Adam se paró en la barra, tratando de no concentrarse en el barril que bloqueaba la puerta, en los apagones que lo interrumpían. Era como si los elementales del aire y el fuego hubieran estado conspirando para expulsarlo del escenario. La solución, el barril, atrapándolo dentro con Juan y ese horrible olor. Las profecías de la astrónoma Stella Verne en la Gaceta de la mañana regresaron, y supo sin equívocos que había tomado la decisión equivocada en el puente. Había hecho todo lo posible en el escenario, como Benny le había enseñado. Había bloqueado la tormenta, el olor y la audiencia, mantuvo una mirada hacia adentro, se centró en su voz y su guitarra. Debería estar eufórico, pero la articulación de sus canciones pinchaba en su mente una y otra vez, como si un arquero iracundo estu

