KAYLA. :::::::: La puerta se abrió aproximadamente a las 7:08 de la mañana, Katia me dio los buenos días y yo me froté los ojos con las manos, me senté sobre la cama y ella me observó con sus grandes ojos oscuros siniestros y totalmente distantes, y luego decían que yo era la loca. —¿Qué tal descanso señorita Green? – preguntó inspeccionando las cosas que llevaba en la bandeja, mis medicamentos, eso era seguro. —Bien, gracias. ¿Y está afuera mi madre? – pregunté, ella se encogió de hombros. —Sí, hay otra persona con ella. —¿Quién? – dije intrigada mientras ella me daba las píldoras que debía tomar como todas las mañanas desde que me habían ingresado ahí. Las tomé con una media sonrisa y me paso el vaso de agua, las tragué rápidamente con un sorbo de líquido y busqué mis zapatilla

