Iba de regreso a casa con Sergio, extrañamente iba muy callado y cada vez que le preguntaba o decía algo el me contestaba cortante así que preferí callarme el resto del camino.
Después de un rato llegamos a casa, en todo el camino vi fijamente la ventana sin emitir palabra. Antes de que Sergio abriera mi puerta baje y entre a la casa sin dirigirle la palabra ni para agradecerle por haberme traído.
Dejo la mochila a un lado de la puerta principal y camino hasta la sala donde encuentro a mi madre hablando con una de las empleadas.
—¡Buenas tardes! —saludo entrando a la sala, me mira para luego volver la mirada a la empleada y seguir hablando de quien sabe que.
Siempre es lo mismo con ella, iba a subir a mi habitación cuando la voz de mi padre y la de otra persona me detienen. Veo a mi padre bajar acompañado de un chico castaño muy guapo de ojos verdes casi grises.
—Oh cariño, ya llegaste —me mira con una enorme sonrisa en su rostro, me abraza para luego tomarme de la cintura poniéndome delante de el—, Kilian ella es mi hija Alison o Ali, Ali el es Kilian Zuwären un socio del trabajo.
Extiendo mi mano la cual el toma y deja un beso en el dorso de esta provocando que me sonroje ya que no estoy acostumbrada a eso.
—Un gusto Alison, su padre me a hablado mucho de usted pero no creí que fuera más linda en persona —sonríe, ¡oh por Dios!, que sonrisa tan sexy tiene.
—M-Mucho gusto y g-gracias —le sonrío un poco sonrojada, este hombre es un verdadero dios griego, sus ojos tan profundos y su sonrisa moja bragas.
—Bien, ¿todo listo entonces? —habla mi padre captando la atención de él.
—Así es Taylor, todo está listo solo falta hacer que los socios firmen los nuevos contratos —aparta la mirada de mi soltando también mi mano para prestarle atención a mi padre.
—¡Ali! —en cuanto escucho que me llaman volteo hacia atrás encontrado a mi hermano parado con una sonrisa en su rostro—, ¿no piensas saludar a tu querido hermano? —abre sus brazos aún con su sonrisa.
Sonrío y corro hasta el tirándome a sus brazos que enseguida me envuelven, escondo mi cabeza en su pecho y el reposa su cabeza en la mía.
—Te extrañé Kay —lo abrazo fuerte aún sin creer que esté aquí después de un año sin verlo.
—Yo también te extrañé peque, no sabes cuanto —deja besos en mi cabeza y acaricia mi cabello.
—¡Strom!, ¿hijo cuando volviste? —pregunta mi padre acercándose a nosotros.
—Ayer por la noche, me encontré con Kilian en Alemania y decidimos volver juntos —contesta sin dejar de abrazarme.
—Así es, estaba de viaje por negocios con algunos socios y ahí encontré a Strom junto con Klaus —el chico que ahora se que se llama Kilian me dedica una mirada algo extraña.
Levanto la mirada para ver el rostro de mi hermano.
—Espero que me hayas traído algo de Alemania ya que dejaste de llamarme todo este tiempo —hago puchero lo que hace que el sonría.
—Claro peque, te traje muchos regalos para compensarte por eso. Pero te los daré más tarde ¿si? —deja un toquesito en mi nariz haciéndome reír.
—Esta bien hermanito —respondo como niña pequeña, siento una penetrante mirada en mi así que me giro un poco y encuentro a Kilian mirándome con ¿ternura?.
—La cena ya está servida, pueden pasar al comedor —avisa una de las cocineras entrando a la sala junto a mi madre.
—Bien, vamos a cenar —mi padre toma a mi madre de la cintura acercandola a el.
—Vamos peque —nos separamos y caminamos hasta el comedor donde nos sentamos juntos quedando yo frente a Kilian y mi hermano frente a mi madre.
—Kilian, espero que te guste —le dice mi madre con una sonrisa.
Empezamos a comer en silencio, mi hermano en repetidas ocasiones me quitaba un poco de mi comida, lo golpeaba y le dedicaba miradas asesinas ya que no me gusta que me quiten mi comida.
—Kilian dinos, ¿cómo es que un chico tan joven cómo tu tiene una empresa tan prestigiosa? —inquiere mi madre curiosa, como siempre.
—Mi padre me dejo a cargo la empresa cuando murió mi madre hace cuatro años, el sigue aportando cosas y me ayuda con algunos inversionistas —contesta limpiando su boca con la servilleta.
—Y déjame decirte que eres un buen empresario, además de inteligente para los negocios —al decir lo último mi padre le dedica una ligera mirada a mi hermano pero el lo ignora.
—Dinos Kilian, ¿tienes novia? —interroga mi hermano subiendo y bajando ambas cejas.
—No Strom, no tengo novia —contesta dedicándome una mirada fugaz.
—No es posible que un chico tan joven y apuesto como tu no tenga novia —comenta mi madre sin creerle.
—Estoy muy concentrado en la empresa que no tengo tiempo para esas cosas y gracias a eso me va muy bien —le da un trago a su copa de vino.
Ellos empiezan a hablar de cosas de la empresa, yo solo como en silencio hasta que mi teléfono suena, pero recuerdo que deje la mochila en la entrada.
—Disculpen —me pongo de pie y camino hasta donde deje mi mochila.
Cuando iba caminando sentía una mirada que seguía cada uno de mis movimientos, salgo del comedor, levanto la mochila del suelo para posteriormente sacar mi teléfono, veo el número pero es desconocido, decidido contestar la llamada para ver de quien se trata, tal vez sea algo importante.
Llamada
—¿Hola?.
—¡Alison!, Ali mi amor.
—¿Drake?.
—Si amor soy yo, ¿cómo estás?, no sabes cuanto te he extrañado.
—¿Qué quieres Drake?, sabes bien que tu y yo terminamos hace tiempo ni siquiera se porque me llamas.
—Amor te extraño, por favor volvamos, volvamos a intentarlo una última vez ¿si?, solo quiero estar contigo.
—Drake, ya hablamos de esto.
—Por favor Ali, yo te amo y no sabes cuanto te extraño.
—En eso hubieras pensado antes de engañarme con mi mejor amiga, si tanto me amas como dices no lo hubieras hecho.
—Lo sé amor y no sabes cuanto me arrepiento por eso.
—Arrepentirse no soluciona nada imbécil.
—Por favor perdóname Ali, dame otra oportunidad por favor, te prometo que no te volveré a fallar.
—¿¡Es en serio Drake!? ¿vienes a pedir perdón después de lo que hiciste?. Déjame decirte que eres un idiota si pensaste que después de engañarme y pedirme perdón iba a volver a estar contigo.
¿Creías que con pedir perdón ibas a arreglar las cosas?, me hiciste mucho daño y eso no se borra fácilmente. Yo te amaba Drake, confiaba en ti y me traicionaste de la peor forma.
—Ali por favor, yo te amo...
—¡Idiota!, ¡eso es lo que eres un idiota!. El daño que me hiciste no se va a borrar así de fácil.
—Ali...
—¡Ali nada!, no quiero que me vuelvas a llamar ni a hablar nunca en tu maldita vida ¿me escuchaste?, ¡NUNCA!
Corto la llamada entre lágrimas, maldito, maldito, maldito y mil veces maldito
—¡Malditoooo! —grito molesta, frustrada, triste.
Salgo corriendo hacia las escaleras, entro a mi habitación cerrando la puerta de un portazo, me tiro en la cama boca abajo.
Abrazo mi almohada empezando a llorar, tantas veces que lloré por ese idiota y viene como si nada a pedir que volvamos como si no hubiera pasado nada, de veras que es un idiota.
—Ali, soy yo abre por favor —tocan la puerta.
—Kay... vete por favor, quiero estar sola —digo con dificultad por las lágrimas y los sollozos.
—Esta bien, si nesecitas hablar con alguien sabes que estoy para ti peque —pronunció detrás de la puerta.
—Si, lo sé... —contesté sentándome en la cama abrazándo mis rodillas.
Escucho como se aleja, el sabe lo que pasó con Drake, que me engañó con la que decía ser mi mejor amiga y que todo el tiempo me utilizó por el dinero de mi familia, el al darse cuenta le dio una paliza que estoy segura no olvidará nunca.
En eso se escucha que tocan la puerta nuevamente.
—Ya te dije Kay que quiero estar sola —silencio.
—No soy tu hermano —levanto la mirada rápidamente para encontrarme con unos ojos verdes grisáceos los cuales me miran fijamente, rápidamente limpio mis lágrimas con el dorso de mi mano.
—T-Tú... q-que... —¿por qué tartamudeo?, parezco estúpida —¿qué haces aquí?.
Al fin pude preguntar sin tartamudear como una estúpida.
—Te vi que saliste corriendo entre lágrimas, además que tus gritos se escuchaban hasta el comedor —siento como me sonrojo, que vergüenza que haya escuchado todo lo que dije.
—Por favor sal, quiero estar sola —me acuesto en la cama abrazándo nuevamente mi almohada, cuando creí que se había ido siento como se hunde la cama a mi lado.
—No pienso irme sabiendo como estás —ay no por favor, ahorita lo único que quiero es estar sola y llorar en paz —además no sería educado de mi parte dejar a una hermosa chica así.
No dije nada, la verdad no tenía nada que decir me estaba muriendo de la vergüenza, el es el socio de papá y está en mi habitación, en estos momentos debo de verme horrible con todo el rimel corrido.
—No llores pequeña —acaricia mi mejilla con delicadeza limpiando mis lágrimas, su tacto hace que corra una corriente eléctrica por todo mi cuerpo.
—N-No... puedo evitarlo —vuelvo a llorar desconsolada, nunca creí que con una llamada de ese idiota volviera a llorar de esta forma, tal vez porque aún me dolía lo que me hizo.
—Si quieres puedes hablar conmigo —me giro a verlo y veo como me sonríe tiernamente.
Tal vez me tranquilice si hablo con él, pero que vergüenza, ¿qué dirá o pensará de mi cuando le diga que ese maldito me engañó?.
Me siento en la orilla de la cama con la vista baja y con algunas lágrimas cayendo por mis mejillas terminando en algún lugar de mis manos.
—E-Es que... —vuelvo a verlo—, ¿alguna vez le han hecho daño las personas que menos pensaba que lo harían? —pregunto limpiando mis lágrimas y con la mirada en el.
Hay silencio unos minutos hasta que el vuelve a hablar.
—Pues... no... —contesta pasando una de sus manos por su nuca mirando a otro lado evitando mi mirada.
—Oh... —es lo único que digo —yo... estaba hablando con mi ex, el me engañó con la que decía ser mi mejor amiga —vuelvo a llorar—. ¡Soy una estúpida!, no se como no me di cuenta, siempre se veían a mis espaldas.
En serio que soy una completa estúpida por no darme cuenta antes de sus intenciones, me dejé llevar como una tonta por sus dulces palabras.
—No llores pequeña, el se perdió a la niña más hermosa del mundo —siento como me sonrojo ante sus palabras, iba a responderle pero en eso tocan la puerta interrumpiendome.
—Ali, ¿estás bien cariño? —es mi papá.
Mierda.
Vuelvo a ver a Kilian quien me dedica una sonrisa relajada como si no pasara nada.
—Si papá...
—Si necesitas algo solo dime —informó desde el otro lado de la puerta.
—Ahorita solo quiero estar sola —expresé nerviosa por la atenta e intensa mirada de Kilian sobre mi.
—Esta bien cariño, cualquier cosa me dices —escucho como se aleja.
—Bien, yo me voy antes que se den cuenta lo menos que quiero es darte problemas princesa —se pone de pie.
¿Me ha llamado princesa o he escuchado mal?
—Por cierto, ¿te gustaría salir mañana a tomar algo?, para conocernos mejor
—propone posando su mirada en mi esperando una respuesta de mi parte.
—Eeh, si claro —acepto nerviosa.
—Si quieres me das tu número para ponernos de acuerdo —saca su celular, me lo entrega y guardo mi número en el.
—Lo guarde como Alison Ivanov —le devuelvo el celular.
—Cuanta formalidad, lo guardaré mejor como princesa —siento como me sonrojo y el sólo me guiña un ojo—. Bien te mandaré un mensaje de la hora, adiós preciosa nos vemos mañana y ya no llores en serio no lo vale —deja un tierno beso en mi frente haciendo que una corriente recorra mi cuerpo al sentir sus labios en mi piel, me dedica una última sonrisa para luego salir de mi habitación.
Suelto el aire que hasta ahora me doy cuenta que estaba reteniendo, eso fue intenso e incómodo. Me dejo caer en la cama boca arriba, suspiro, tal vez no sea tan malo salir con el después de todo, solo es a tomar algo, ¿que es lo que puede pasar?.
Mas tarde....
Bajo hasta la sala donde me encuentro a mi hermano viendo televisión, sigo mi camino a la cocina pero su voz me detiene cuando paso frente a él.
—¿Ya te encuentras bien peque? —me giro y lo veo parado detrás de mi con cara de preocupación.
—Si... —trato de sonreír pero creo que más bien fue una mueca por su reacción.
—No lo creo —me toma del brazo y me sienta en el sofá junto a él —dime, el idiota de Drake fue el que te llamó ¿verdad? —pregunta con odio al pronunciar su nombre.
—S-Si... —bajo la cabeza y siento como las lágrimas se forman en mis ojos, maldición o través no —quería que volviéramos.
—Ese maldito —apreta sus puños—, le daré una paliza cuando lo vea que no le quedarán ganas ni de mirarte —me abraza y sin poderlo evitar me hecho a llorar en su pecho.
—Tranquila, shh no llores —acaricia mi cabello—, por favor peque no llores no me gusta verte llorar.
—E-Es que... no lo puedo evitar Kay —lo abrazo fuerte—, creí... creí que después de lo que pasó no volvería a llorar por ese idiota.
—Tranquila, ya no llores. ¡Maldito!, juro que cuando lo vea lo mataré a golpes....