Abrí mis ojos lentamente, miré el reloj que está en la otra mesa de noche y vi como Kilian lo apagaba. —Buenos días, Daddy —dije algo somnolienta—, ¿cómo dormiste?. —Buenos días princesa, demasiado bien al despertar contigo a mi lado —me abrazó—, ¿y mi bebé como durmió?. —Ahora muy bien —el sonrió mostrando su perfecta dentadura—. ¿Qué hora es?. —Apenas las cinco —contestó mientras me daba un pequeño beso en los labios. —¿Y porque nos levantamos tan temprano? —volví a cerrar mis ojos aun con sueño. —Porque tu tienes que ir a clases y yo a una junta —me dio un beso en la frente y enseguida se levantó. —Pero entro a las siente —me acomode mejor entre las cobijas para continuar durmiendo —Lo sé princesa, pero recuerda que ahora tu escuela no está tan cerca —se sentó a mi lado, ac

