Kilian pagó la cuenta y salimos del restaurante, su mano descansaba en mi espalda baja, entramos al auto y sin resistirlo más me subí a su regazo con mis piernas a cada lado de sus caderas, el envolvió mi cintura atrapando mis labios en un desesperado beso. El al igual que yo estaba exitado, comencé a moverme frotando nuestras intimidades, sentía su erección a través de su pantalón. Sus manos se apretaron en mi cintura guiando mis movimientos haciéndolos más rápidos provocando que de mis labios salieran jadeos de satisfacción. —D-Daddy... por favor —salió mi voz entrecortada por la excitacion. —¿Qué pasa princesa?, usa tus palabras, dile a Daddy lo que quieres —me incitó, su lengua jugando con mi cuello, lamia y chupaba hasta la punta de mi barbilla. —Por favor Daddy, te necesito —s

