Capítulo 5

2601 Palabras
Aproveché que ya no había nadie presente en la habitación y busqué qué es lo que me pondría para la ocasión. Aceptando la invitación a hurgar en las variadas e interesantes cosas de Rebecca. De hecho, fue su armario el cuál revisé primero. Sin embargo, no me encontraba hallando nada que me pudiera convencer al cien por ciento como para utilizarlo esa noche. Gracias a esta indecisión, terminé optando por utilizar un vestido que tenía sin uso hace mucho en mi propia ropa. Era n***o, corto y de mangas largas. Era elegante al ser simple pero tenía ese toque que carecía de suficiente sobriedad ya que dejaba al completo descubierto las piernas.. Luego, en cuánto a mi calzado, opté por unos zapatos que no eran ni tan altos ni tan bajos, sino que mantenían el tamaño adecuado con los que pudiera encontrarme cómoda toda la noche. No estaba dispuesta a negociar el bienestar de mis pies por un atuendo, y eso estaba más que claro. Dejé todo ya listo sobre mi cama y preparé lo necesario para darme una ducha rápida. No obstante, antes de dejar la habitación, un particular sonido captó mi atención rápidamente. Era una melodía ,que parecía salir de alguna parte de la habitación. Escuchándola mejor, noté que se trataba de un teléfono celular y debido a la duración del incesante sonido, asumí que aquello que se oía, era una llamada entrante. Aunque apenas comenzó a sonar me di cuenta que no se trataba del mío, lo busqué de todas maneras por el dormitorio. Lo encontré finalmente pasados unos minutos, debajo de los edredones que cubrían la cama desorganizada de Rebecca. La pantalla iluminaba el contacto "Mamá" que parecía estar llamando sin intenciones de dar paz hasta que alguien le respondiera. Sostuve el celular entre mis manos con el ceño fruncido, al darme cuenta que en efecto, tampoco se trataba del celular de Rebecca. Primeramente, porque lo reconocía a simple vista y definitivamente no lucía de esa forma. Segundo, ella no llevaba una buena relación con su madre por lo que hubiera sido demasiado curioso que la estuviese llamando así como así. Luego de que la llamada finalmente se apagó debido a la falta de respuesta, pude ver el fondo de pantalla del celular, el cuál se trataba de una motocicleta color verde intenso. Esto me demostró, efectivamente, que se trataba de nada más y nada menos que el celular de Enzo. Una ráfaga de opciones se sobrevino a mi cabeza. ¿Qué es lo que debía hacer? ¿Se lo debía de dar ahora? ¿Cuándo volviera de la cena? ¿Le pedía que venga a buscarlo al dormitorio? No, definitivamente sentía que la última opción era un movimiento peligroso de realizar. No mentiría respecto a decir que me había entrado muchísima curiosidad al saber que se trataba de su celular, y por un momento estuve dispuesta a dejar que mi pecadora curiosidad hurgara dentro de él pero rápidamente me encontré con dos escenarios frente a mi: El primero era el hecho de que tenía -como toda persona- un bloqueo que sólo se quitaba con el pin numérico del cuál no tenía idea. Y segundo, ¿De qué me serviría realmente hacerlo? Era absurdo y sabía que lo más posible era que terminara saliendo asqueada apenas decidiera meterme en el. Por lo que luego del pequeño momento reflexivo conmigo misma, decidí que se lo dejaría apenas terminara de arreglarme para la cena de esa noche junto a Levi. Ya resuelto el asunto, tomé nuevamente mis elementos de higiene y mis dos toallas, dirigiéndome a los baños. Me di una ducha rápida con agua tibia y salí dirigida al dormitorio luego de unos quince minutos después. Para mi suerte, para ese momento no había mucha gente rondando por los baños por lo que me permitió encontrarme apenas llegué, con una de las duchas vacías y preparadas para usar. Envolví mi cuerpo y cabello en las toallas que había llevado y salí sintiendo la pequeña brisa fría colándose entre mis piernas en tanto me adentraba hacia hacia los pasillos de regreso. Una vez de vuelta en el dormitorio, me encargué de secar mi cabello, para luego poder recogerlo en una cola de caballo alta. Decidí que esa noche no abusaría del maquillaje, pero sí quería destacar mis labios por lo que utilicé un labial rojo oscuro en ellos. En los ojos me puse algo de máscara y luego de vestirme por completo, decidí que ya me encontraba lista para salir. Tomé mi bolso y metí el celular de Enzo dentro de éste, saliendo del dormitorio hasta la casa de fraternidad. Mirando el reloj de mi muñeca, me cercioré de salir con suficiente tiempo encima para no hacer esperar a Levi tampoco. Sin embargo, gracias a la rapidez con la que había podido prepararme aún tenía un rango de tiempo bastante considerable antes de su llegada. En cuestión de diez minutos más tarde, llegué hasta la puerta de la gran casa. Era gracioso ver la fachada repleta de cajas y cosas de decoración a medio armar. Se notaba que tomarían bastante enserio el cumpleaños del presidente, porque lucía como que le estaban poniendo el mayor empeño a ello. Tímidamente, golpeé dos veces la puerta. Oía desde allí que había gente dentro, por lo que sabía que no tardarían en contestar. Y tal así fue, que luego de un momento un muchacho abre la puerta. No tardó en darme una mirada de arriba abajo, la cual respondí mirándolo de mala gana. Él sonrió hacia mi como si no hubiera notado esta reacción de mi parte, y se recostó coquetamente a un lado de la puerta entreabierta. _¿Se te ofrece algo, linda? Hice un gesto con mi rostro ante su intento coqueto y fallido de querer captar mi atención. Respiré hondo decidiendo no responderle nada al cumplido y simplemente ir al grano con lo que buscaba. _¿Enzo se encuentra aquí? Él se quedó pensativo un momento, para luego abrirse hacia un lado demostrando que, efectivamente, quien buscaba se encontraba tirado en el sofá de la sala de estar, junto a otros chicos de los cuáles desconocía su rostro completamente. Parecían encontrarse mirando algo en televisión, mientras cambiaba al azar los canales con el control remoto. _¡Enzo!- Le llamó este muchacho, captando su atención. Levantó su mirada hacia él, para luego verme parada en su entrada, con una expresión de sorpresa en su rostro. Apenas sus ojos verdes captaron los míos, se puso de pie rápidamente, casi de forma automática. Mientras caminaba hacia la entrada, le noté fruncir su ceño levemente. El muchacho que nos abrió la puerta nos dejó solos y yo comencé a hurgar dentro de mi bolso por su celular, ante su mirada confusa. _ ¿Sabes? Creo que deberías de dejar de aparecerte así en la puerta de mi casa.-Mencionó levantando una de sus cejas. Lo miré, inevitablemente riendo al notar que estaba imitando lo que le había dicho hoy temprano al encontrarlo en el dormitorio. Saqué finalmente su teléfono de mi cartera y se lo entregué, ante una mirada de sorpresa de su parte en cuánto lo tuvo en sus manos. _Lo habías olvidado en el dormitorio.-mencioné con una leve sonrisa. _Oh cielos, estuve todo el día pensando que se me había caído del bolsillo en algún lugar del campus.-Mencionó, en un tono levemente divertido. Le dio una mirada rápida, antes de sacudirlo en su mano frente a mi y luego guardarlo en el bolsillo de su pantalón.-Te agradezco por el gesto. _No me agradezcas, no es nada. Sonreí simpática ante su agradecimiento genuino. Noté que entre el pequeño silencio que quedó entre nosotros, sus ojos me analizaron con atención, inclinando su cabeza hacia un lado con curiosidad luego de haberme dado un vistazo con mayor atención. Me miré a mi misma, levantando mis cejas. _¿Sucede algo con mi atuendo?-Pregunté, sacándolo de sus pensamientos. Rápidamente volvió en si, sacudiendo su cabeza en negación. _Oh, no. No te preocupes, te ves genial en ese vestido.-Sus palabras no hubieran provocado nada en mi de no ser porque las acompañó de una intensa mirada de su parte, desnudándome de arriba a abajo, lo cuál provocó que se comenzara a elevar un leve calor sobre mis mejillas.-¿Hacia donde te diriges tan arreglada? Presioné mis labios, intentando encontrar la manera de decirle sin que sonara de más incómoda la situación. Él, mientras tanto, aguardaba atentamente a mi respuesta. _Sólo he sido invitada a una cena con amigos. Él asintió lentamente con su cabeza, miró al suelo por un momento y luego volvió su mirada hacia mi. _¿Saldrás con Levi, cierto? Me quedé paralizada ante la inesperada pregunta. Comencé a titubear, ante su mirada que aún esperaba por mi respuesta. Sin embargo al verme teniendo tanto problema al responder soltó una pequeña risa irónica. _Está bien, sólo dime.-Mencionó como si estuviera respondiendo a mis pensamientos.-No tienes que ocultar estas cosas sólo porque soy yo. Dudé un momento en silencio,pensando si realmente valía la pena responder. Sin embargo, me encontré vencida ante la mirada suya que parecía ya haberlo asimilado todo. Bajé mi cabeza, cortando el contacto visual antes de responder. _Pues sí, él me ha invitado a una cena con unos amigos.-Respondí con la cabeza baja, ignorando su mirada.-También estarán allí Alanna e Isaac. Pensé que sería algo divertido para pasar el rato. Un silencio se hizo parte de ambos, sólo escuchando como llenaba su pecho de aire para soltarlo en un largo y pesado suspiro por su nariz. _Sí, lo sé. Isaac me ha contado que tenía planes para hoy.-Soltó rompiendo con el silencio.-Espero que puedas pasar una bonita velada, entonces. En el momento en el cuál comenzó a hablar me encontraba mirándole a la cara, y noté que si bien no lo había dicho en un mal tono, su rostro reflejaba cierta incomodidad. Como si repentinamente, quisiera marcharse fuera de aquella conversación conmigo. Además, por más de que estuviera esbozando una pequeña sonrisa encantadora y amable en su rostro, podía ver con claridad como sus nudillos comenzaban a tensarse bajo sus puños apretados, a los costados de su cuerpo. _Gracias, supongo. -Mencioné, en un tono de voz bajo. Sentí sus ojos verdes observarme, en silencio. Como si en el fondo hubiese querido comentar algo más al respecto, aunque no lo haya terminado haciendo. Simplemente se quedó de pie frente a mí, con su mirada perdida en pensamientos y una sonrisa de dudosa honestidad. Gracias al cielo, aquel ambiente se vio interrumpido por mi teléfono que sonaba indicando una llamada. Al ver el nombre siendo iluminado en la pantalla levanté mi vista hacia él. _Oh, bueno. Creo que ya es hora de irme. Él asintió en acuerdo conmigo. _De acuerdo, no te quitaré más tiempo entonces. Gracias por mi teléfono, por cierto. Nos vemos luego.-Respondió de su parte. Sonreí antes de girarme hacia la calle. _Nos vemos, Enzo. _Adiós, Emilia. Arrastró mi nombre fuera de su boca de una cierta forma apagada, que se oía nostálgica incluso.No obstante, decidí no darle mayores vueltas pensando que quizás simplemente se trataba de mi dramática cabeza ideando cosas que no eran ciertas. Caminé hasta la entrada del campus, y allí mismo veo en su auto a Levi, esperando de forma paciente por mi. Al verme, noté como en sus labios se forma una pequeña sonrisa mientras sus ojos azules me admiran de forma sutil. Inevitablemente sonreí ante sus gestos, dándole un abrazo corto a manera de saludo. Sentí como suavemente sus manos rodearon mi cintura mientras me devolvía el gesto. En cuánto nos separamos, habló. _Creo que te has excedido un poco con lo que llevas puesto, Emilia.-Soltó de forma seria. Mi sonrisa cayó rápidamente, mientras me daba una auto-mirada preocupada. _¿Lo dices en serio? ¿Es demasiado? -Pregunté con un claro tono de angustia sobre mi voz. Él asintió con su cabeza, mirándome de pies a cabeza. _Sí, ¿Cómo te vestirás de esa manera, luciendo tan atractiva a la vista? Dejarás opacada a cualquier otra mujer que se encuentre en el lugar. -Soltó, aguantando una sonrisa- No es para nada una jugada justa de tu parte. Le di un leve empujón en su brazo al notar rápidamente que en realidad se encontraba haciendo una broma. Sonreí ruborizada ante su cumplido, mientras elevaba uno de mis hombros coquetamente. _Eres un tonto, ¿Sabes?-Mencioné mientras me metía al auto gracias a que él había abierto la puerta de éste.-Pero gracias por el cumplido de todos modos. Lo escuché reír por lo bajo mientras se subía por el lado del conductor. Se notaba de extremo buen humor, y de alguna forma me lograba transmitir su simpatía con el simple hecho de sonreír. Puso en marcha el auto y luego de un rato, me dio una rápida mirada. _¿Qué tal ha estado tu día? Preguntó finalmente, con un tono simpático en su voz. _Bien, supongo. Estoy esperando como nunca las vacaciones de verano. Al menos ya me quedan pocas clases que terminar.-Dije, encogiéndome de hombros. -¿Qué hay de ti? Él se quedó pensativo unos segundos con su mirada en el volante y una pequeña sonrisa. Luego de un momento, inclinó su cabeza hacia un lado. _Bueno, he estado ocupado con el asunto del bar que ahora ha sido un éxito en la zona. Así que, supongo que no podría estar mejor, sobre todo para terminarlo aquí contigo. Soltó de manera coqueta, dirigiendo sus ojos azules hacia mí. Sonreí, intentando mantenerle la mirada, aunque fallando en el intento. No había manera en la que su penetrante vista de color azul no me provocara cosas cada vez que se posaba en mi rostro. El resto del viaje fue lo suficientemente entretenido como para que no notara en qué momento habíamos llegado. Hablamos simples trivialidades pero con suficiente ánimo para mantener la conversación interesante. Debía admitir que si algo llamaba la atención en él era su obvia forma de expresarse que denotaba que era un muchacho muy inteligente. Me sorprendía no sólo su forma de hablar sino también sus aspiraciones con respecto al trabajo y los distintos ámbitos de su vida. Era como si en parte, él tuviese todo planeado a la perfección incluso contando con las opciones menos usuales que podrían ocurrirle. Sin dudas sentía esa parte muy cercana a mi, sobre todo porque me era inevitable querer llevar el control de todas las cosas de manera constante. Luego de un viaje de casi cuarenta minutos, estacionamos el auto fuera de una casa que lucía de gran tamaño, e incluso sólo con verla desde afuera se veía bastante ostentosa y elegante; parecía tener una fachada de estilo griego que le daba al lugar una mística impresionante y de más vistosa. No pude evitar sorprenderme ante el porte de la ocasión, en el que si bien sabía que era algo un poco –bastante- más estructurado que una simple salida a un bar o una discoteca, no pensé en que realmente fuera un evento tan elegante. Levi fue el primero que se bajó del auto, corriendo a mi puerta para abrirla. Sonreí mientras cuidadosamente me bajaba del coche para permitirle cerrar. Extendió su mano frente a mí, en donde tímidamente posé la mía sobre la suya de forma delicada, permitiéndole de esta manera que él pudiera sostenerla bajo su tacto. Sentía que era una acción mucho más íntima de lo que realmente se veía, pero de todas formas. me dejé llevar por el momento y sólo le seguí hasta la entrada del lugar.
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR