_¡Enzo!-Le grité a lo lejos, pero no parecía tener intenciones de detenerse. Cuando finalmente lo alcancé, tiré de su brazo, provocando que se diera la vujelta con una mirada molesta. _¿Qué quieres, Emilia? Su voz se notaba enojada, y sabía que estaba en todo su derecho de estarlo. Aprovechando que tenía su atención, intenté utilizar las palabras correctas con el fin de no cometer más errores al respecto. _Escucha. Sé que estás molesto.-Dije tomando sus manos, ante su expresión neutra.- Pero te puedo asegurar que no es lo que parece. Él soltó una risa incrédula, levantando una de sus cejas. _¿Ah no? ¿No estabas ocultándome de tu madre, entonces? Solté un fuerte suspiro antes de seguir. _Sí. Si lo hice, pero es más complicado de lo que crees, yo- _Olvídalo, Emilia. No quiero seguir

