LUCY Cristo suavizó su mirada y tragó saliva; tras unos segundos de tensión, soltó a Roberto. —¿Cómo lo haces? —preguntó, dejando entrever confusión. —¿Hacer qué? — respondí, sin comprender a qué se refería. —No finjas —intervino Amanda con resentimiento, mientras sostenía a Roberto por el hombro. —¿Fingir? —repetí, perpleja. —Déjala en paz —refutó Cristo, dirigiéndose a Amanda. —¿Déjala en paz? ¡Acabas de golpearlo y me pides que la deje en paz! —exclamó Amanda irónicamente. —¡Te dije que te alejaras de ella! —gritó Cristo, perdiendo de nuevo el control en contra de Roberto. —¡No, ya basta, por favor! —exigí, interponiéndome entre Cristo y Roberto. Cristo solo bufó, tratando de contener su ira y regular su respiración. —Ahora lo ves, becaria. Yo nunca logré hacer que me escuch

