DYLAN —Haré todo lo posible para verte mañana, ¿te parece bien? —sugiero. —Me parece bien —responde, rodeando mi cintura con sus brazos. —En serio, no hagas algo así, otra vez, me vuelve loco pensar que algo malo te pudiera pasar —. Le ruego más suavemente esta vez. —Mi único deseo era verte, estar contigo un rato —responde con esos ojos que me derriten. Ella es mi talón de Aquiles, el enigma que desbarata todo en mí. Con mis manos enmarco su rostro, y la beso consumido por la urgencia que me infunde su amor. —Prométeme que no habrá una próxima vez —insisto. Ella asiente con la cabeza— Hay muchas cosas de las que necesitamos hablar —añado, observando su vestido. Nota mi mirada y esboza una sonrisa tenue. —Entiendo, comenzaré por devolver este vestido mañana. Su respuesta me satis

