Capítulo 11

1541 Palabras
Levana (Ayla) ¡No lo puedo creer! Elián me está besando. Yo lo estoy besando. ¡Nos estamos besando! —Wow— fue lo primero que dijo al separarnos— Ese ha sido el mejor beso que he tenido en mi puta vida. Yo no sabía que decir, mi mente quedo prácticamente en blanco y parece que él lo malinterpreto, ya que la sonrisa que tenía en su cara poco a poco fue desapareciendo hasta quedar en un una línea recta. —Creo que es mejor que bajemos— dijo mientras se acomodaba la camisa— Deben estar esperándonos. Sin decir nada más salió de la habitación, dejándome con un vacío gigante y sin saber porque salí tras él. —Elián, espera. — dije mientras lo alcanzaba. — ¿Qué quieres?— dijo mirándome con una mirada que daba mucho miedo— Debemos bajar nos están esperando. —Primero quiero saber algo— dije deteniéndolo al ver que se iba— ¿Hice algo que te molestara? —No— sin decir nada más se soltó de mi agarre y bajo dejándome con miles de preguntas. Al ver que no podía hacer más nada fui a la habitación a buscar mi bolso y me dirigí donde estaban los demás y salimos hacia el restaurante. Al llegar nos dirigen a una mesa donde nos tocaba sentarnos. Nuestro orden fue así, de izquierda a derecha en una mesa redonda; Mi madre, luego la madre de Elián, su padre, luego Mía, a su lado Elián y por ultimo yo, pero en el último momento Elián cambio con Mía haciendo que una extraña aura se sintiera entre nosotros. — ¿Está todo bien cariño?—pregunto mi madre luego de que estuviéramos tanto tiempo en silencio— He notado que Elián y tú no están muy amigables que digamos. En eso llegan a tomar nuestros pedidos. —Es algo complicado— dije con la mirada baja— Pero creo que he hecho algo que le molesto. “O mejor dicho no he hecho ni dicho nada” —Tranquila cariño, ya verás que eso se resolverá— dijo con una sonrisa— Por cierto Elián, no nos dijeron como les fue en la universidad con lo de Levana. —Bien. Y eso señores fue la una palabra que se escuchó por parte de el en toda la noche. La noche paso de manera rápida y muy incómoda, al menos por parte de Elián y mía, por lo que al llegar a casa me dirigí a mi habitación luego de despedirme de todos, pero antes tenía que resolver algo con Elián. —Elián, ¿Puedo hablar contigo?—dije mientras tocaba su puerta— Por favor abre. — ¿Qué quieres?— fue lo primero que dijo al abrir la puerta. Y creo que no estoy preparada para lo que acabo de ver... —Creo que mejor vengo más tarde— dije mientras daba la vuelta y me encerraba en mi habitación— ¿Qué demonios acabo de ver? —Creo que acabas de ver a ese chico Elián solo en paños menores— dijo Alexandra que no sé cómo demonios entro a la habitación— Y antes de que preguntes, solo quería saber cómo estabas, a veces me siento demasiado sola. Yo solo la vi con recelo, todavía no me daba mucha confianza aunque sea una diosa y todo ese lío. — ¿Cómo entraste a mi habitación?— dije mientras iba al baño y me quitaba todo el rollo que tenía encima— No creas que por ser una diosa puedes hacer todo lo que quieras. —Tranquila princesita, no he hecho nada malo— la escuche caminar por la habitación— Sé que no tenemos buena fama, pero tampoco debes ser tan desconfiada, por cierto vine a advertirte de algo. — ¿Qué quieres decir?— dije saliendo del baño— ¿Qué ha pasado? —He escuchado unos rumores y no son para nada buenos— parece que era algo muy malo, ya que se le veía angustiada— Parece que tu primo ha hecho unos aliados algo peligrosos, no solo en el agua sino también en la tierra y por lo que sé, no es para tomar el té ni nada por el estilo. — ¿Aliados? Pero ya él tiene lo que quería— dije frustrada— ¿Para qué quiere más aliados? —De eso Levana— dijo tomándome de las manos— Todos saben que él no es el verdadero rey, además de que la verdadera heredera está viva y parte de tu pueblo se han revelado. En ese momento en mi mente pasaron los peores pensamientos. — ¿Qué es lo que me quieres decir? – dije asustada. —A todos aquellos que no lo aceptan o están contra su mandato, no tienen muchas oportunidades—en eso su mirada cae al suelo soltando un suspiro— A los hombres que no desean estar en su ejército son amenazados a enviarlos donde está el Krapken y sus mujeres eh hijos son separados, no dejan que se vuelvan a juntar o que tengan comunicación con ningún otro ser Ya esto es demasiado, no puedo permitir que mi pueblo siga así, pero me siento tan inútil al no poder hacer nada. Levana, sé que esto es demasiado para ti, pero debes entender que es tu pueblo el que está en peligro y que solo te tienen a ti— dijo tomándome de las manos. — ¿Pero qué puedo hacer yo?— dije soltándome de su agarre y empezaba a pasarme las manos por la cara por tanta frustración— Solo soy una estúpida princesa que no pudo hacer nada ni para salvar a su familia, ¿Crees acaso que tengo alguna oportunidad contra él? No sé ni siquiera defenderme bien, además no tengo un ejército con el cual pueda combatir el de el — Por algo estas aquí, si puedes controlar tus emociones y aprendes a manejar tus poderes sin dañar a estas personas, podrás salvar a tu pueblo sin dáñalos— dijo muy seria— Y no estás sola, puede que no sea una de tus mejores amigas, pero puedes contar conmigo para ayudarte, además tienes a esta familia que nos conocen más que nosotros mismo y si es por falta de aliados de eso puedo encargarme yo y hasta la propia Isabela. —Para ti suena muy fácil, pero la verdad es que no lo es. —No es fácil pero tampoco imposible, además debo decirte algo que no sé cómo lo tomaras. — ¿Otra noticia? ¿Ahora qué?— Esto ya me estaba volviendo loca —Tu padre no está muerto, tu primo lo tiene encerrado en unas de las celdas del palacio— No lo puedo creer— Lo mantiene inconsciente, por lo cual evita que él se pueda defender. Si no encuentras fuerzas para evitar que tu pueblo siga sufriendo, al menos hazlo para salvar a tu padre. Dicho esto desapareció, dejándome así con muchas cosas en que pensar. — ¿Por qué demonios me está pasando esto a mí?— grite furiosa— ¿Qué hice para merecer esto? “Nacer primita querida” — ¿Qué demonios?— dije asustada mirando para todos lados— ¡Sal de mi cabeza! “No te escaparas tan fácil de mi querida” — ¿Levana? ¿Está todo bien?— Escuche la voz de mi madre tras la puerta. “Vamos primita déjala entrar, tal vez así podremos estar los tres juntos” — ¡Déjame tranquila!— grite mientras me tomaba de la cabeza. —Levana, ¡Abre la puerta!— grito mi madre mientras tocaba insistentemente. “¿Sabes a quien tengo al lado mío? A nuestro preciado rey Poseidón, lástima que el pobre este inconsciente y allá sido abandonado por su propia hija.” —Déjame, sal de mi cabeza— dije mientras las lágrimas salían solas. Elián Que idiota fui al besarla, acabo de quedar como un idiota y eso me molesta. — ¡Levana cariño, abre por favor!— Escuche que gritaban por el pasillo. Así que me dirigí a ver de qué trataba y pude ver a la mamá de Levana y a mí tocando su puerta como locas. — ¡Sal de mi cabeza, déjame en paz!— escuche gritar a Levana en su habitación— ¡Déjame tranquila! Sus gritos eran demasiados angustiados. — ¡Levana abre la puerta!— dije mientras tocaba la puerta— ¿Qué es lo que le pasa? —No sé, vine a ver como estaba y solo la escuche gritar—dijo su madre angustiada— Parece que esta con alguien, no sé. — Háganse a un lado— dije mientras tomaba impulso y abría la puerta de una patada. Buscaba a Levana por la habitación, pero no la encontraba hasta que escuchamos unos sollozos que venían del baño, al entrar la pudimos ver sentada en una esquina abrazando sus piernas. — ¿Mami?— dijo la vocecita de Mía atrás de mí. — ¿Qué es lo que le pasa? Rosaura es mejor que saques a Mía de aquí— dije mientras seguía viendo a Levana susurrar. Ella hizo lo que le dije, cuando estábamos solos me acerque a Levana, la cual al sentirme cerca se alteró y empezó a gritar. — ¡No, suéltame! ¡Déjame tranquila!— grito al mismo tiempo que empezaba a golpearme. — ¡Levana soy yo! ¡Elián!— dije intentando hacerla entrar en razón, pero parece que todo era en vano—Por favor debes reaccionar. — ¡Sal de mi cabeza!— todas las tuberías del baño empezaron a temblar, pareciese que iban a explotar en cualquier momento— ¡Déjame! Yo no sabía que podía hacer, pero ya esto estaba pasando mis limites, estaba asustado y mucho. “Están controlando su mente, debes hacer que te escuche” —Qué demonios— dije mirando para todos lados— ¿Quién eres? “Por todos los dioses, luego preguntas eso y has lo que te digo, no tengo mucho tiempo” — ¿Pero cómo lo hago? No sé qué hacer— dije frustrado. “Fíjate si tiene el guillo en su pie, si no es así búscalo donde sea, pero rápido” No sé qué quiso decir con eso pero hice lo que me dijo, y pude notar que no tenía el guillo que siempre le veía en su pie, así que busque por todo el baño pero tampoco estaba, por lo que salí a la habitación y lo pude ver en una esquina. “Espera, no lo toques, tiene algo extraño. No era de ese color” Era verdad, antes era de un color plateado y ahora es de un color n***o, parecía como si lo entraron en una lata de pintura. — ¿Qué hago entonces?— estaba desesperado y los gritos de Levana no ayudaban. “Necesita que la purifiquen, busca a Mía ella sabrá que hacer, pero no dejes que se le acerque a Levana” Hice lo que me dijo y encontré a Mía en la puerta mientras me miraba muy seria. —Ya se lo que pasa— sin decir nada más entro y busco un plato hondo y tomando un paño puso el guillo dentro— Necesito que busques algo afilado y rápido, no tenemos tiempo. No puedo creer que le esté haciendo caso a una niña de 6 años. “Deja de pensar estupideces y haz lo que te dice” Genial ahora tengo a una niña y una voz desconocida diciéndome que hacer. A lo lejos escuche como un trueno sonó haciendo que saltara del susto. — ¿Qué haces parado allí? ¡Rápido!— Luego de ese grito hice lo que me pidió, pero al no ver nada rompí un espejo y tomando un pedazo del vidrio se lo di, ella tomo mi mano y luego le hizo un corte un poco profundo, haciendo que la sangre callera sobre el guillo. — ¡Auch!— dije al ver con la brusquedad que lo hizo— Luego ella hizo lo mismo y dijo unas palabras raras, haciendo que el plato empezara a brillar y un humo n***o saliera de él. Apólyto katharismó —Ahora intenta ponérselo sin que te mate en el intento— luego de decir eso salió a paso firme dejándome muy sorprendido. Cuando me dirigí al baño pude ver a Levana en la misma posición, solo que esta vez sus ojos estaban viendo fijamente un punto, parecía como si solo su cuerpo estuviera allí. Levana, necesito que me ayudes— dije mientras me acercaba, pero como la primera vez volvió a alterarse— Levana, por favor. “Con palabras no harás nada, ponle el guillo rápido” Con un poco de brusquedad la tome en brazos y la dirigí a la habitación, donde la amarre como pude a la cama (No lo mal interpreten) y luego con un poco de fuerzas le puse el guillo. En ese momento fue como si le apretaran el botón de apagado, ya que se calmó al instante haciendo que soltara un suspiro, pero me preocupara de que no despierte. “Tranquilo, ella despertara, pero por ahora necesita descansar” — ¿Ahora si me puedes decir quién eres?— dije ya cansado —No puedo creer que mi hija no les dijera sobre mí. Justo en ese momento apareció un señor un poco mayor, con barba y pelo canoso. —No es un placer conocerte, pero mi nombre es Zeus— dijo con una mirada dura. — ¿Elián?— escuche la voz de mi papá mientras entraba y miraba al hombre al frente mío— ¿Quién es usted? ¿Y que hace en mi casa? En ese momento entro la mamá de Levana, quien al ver al hombre se llevó la mano a la boca y con lágrimas salió corriendo tirándosele encima de él. —Por todos los dioses, me escuchaste— dijo entre lágrimas— Pensaba que me ignorarías. —Rosaura, aunque tu esposo y yo no nos llevemos bien, no significa que dejare que un idiota con ganas de grandeza venga y quiera hacerse con algo que no es de el— dijo mientras se alejaba de ella y se acercaba a Levana— Él ha intentado hacerse con el paradero de ustedes, por lo cual se metió a la mente de Levana, pero debo admitir que es una joven muy fuerte y que ustedes han hecho lo correcto. — ¿Siempre será así?— dije yo mientras me acercaba a ella— ¿Siempre habrá algo que no la deje estar tranquila? —Por desgracia eso parece, mientras él tenga en su poder el tridente de Poseidón, podrá hacer eso y más en contra de ella, pero no se la dejaremos tan fácil— dijo mientras se acercaba a mí— Elián, creo que necesitaras unos truquitos. Dicho esto hizo algo extraño con sus manos, haciendo que una extraña corriente eléctrica pasara por todo mi cuerpo. —No es gran cosa, pero te ayudara a que protejas a Levana y a Mía— dijo mientras sonreía— Pero ya me debo ir, si sigo aquí sería más fácil encontrar a Levana. Dicho esto se fue como llego. —Ahora con más razón debemos ayudar a Levana con sus poderes— dijo la mamá de Levana mientras se acercaba a su hija— Las cosas se están complicando demasiado. —Ahora más que nunca ella necesita nuestra ayuda— dijo mi papá muy serio. Creo que nunca he estado más de acuerdo con mi el como ahora, es momento de dejar las tonterías de lado y prepararnos para lo que está por venir.
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