"El sacerdote dijo que era el diablo, mi madre dijo que era una simple gripe pero cariño... sólo eras tú". Si Jungi miraba su pasado se daba cuenta de la brecha tan grande que había entre madurar y ser adulto. Pues, mientras ser adulto era hacer las cosas necesarias para vivir una vida plena, madurar era enfocarte en lo que es verdaderamente importante para tu vida. Ahora lo entendía bien, que estaba en su derecho de ser egoísta y amar a quien quisiera, que el dinero quizá compraba lujos y podía pagar tratamientos costosos pero nunca iba a lograr comprar a una persona que te amara tanto como tú le ames. Definitivamente Jungi se había dado cuenta de lo estúpido que había sido. Con dificultad se mantenía de pie frente aquel lugar, las manos le sudaban pero había esa felicidad que le hacía
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