Narra Jared Ella luce más sexy que un desierto en llamas mientras baja las escaleras para unirse a la fiesta. Mi pene se excita como la de un colegial al ver sus piernas dar cada paso, sus muslos rozándose suavemente en el dobladillo del vestido corto que le compré. —Jared, no me has contestado. ¿Estás evadiendo el tema? —la mujer que Mellie trajo en cuanto entré por la puerta principal, una trampa evidente, enrosca sus dedos alrededor de mi antebrazo como si ya tuviera derecho a ello. —Oh, sí, claro —digo, sin tener idea de qué está hablando. Todos mis pensamientos se dirigían a dónde demonios estaba Casandra y ahora que estaba aquí, cómo podía acercarme a ella. Necesito tocarla e inhalar su dulzura. Estar de pie al otro lado de la habitación con estos tiesos educados no es mi idea d

