Al llegar a casa, mi hermana se fue a dar una ducha, nuca le gustaba el olor a hospital, se quedaba en tu cuerpo y olías a desinfectante todo el tiempo, tampoco es que tuviera grandes recuerdos en los hospitales, no íbamos a no ser que fuera necesario y eso siempre era una mala señal de algo, ella lo odiaba y yo simplemente vivía con ello. Me senté en el sofá para darle vueltas a lo que el doctor me dijo. Me sentía mal. No voy a negar que saber o al menos plantearme el echo de que era yo quien había decidido perder la menoría, no era algo que me gustara, me dolía haber decidido echar de mi vida a personas y no saber porque lo hice. —¿Que te ha dicho el doctor?—me pregunto. Le mire en silencio. —Prácticamente que yo he provocado mi problema de memoria—le dije. No dijimos nada. ¿Como

