Escuche a alguien cantar bajo, como un susurro pero como el susurro más bonito del mundo. como un ángel que me cantaba para hacerme saber que todo estaba bien, y lo mejor, que era esa voz que me hablo con anterioridad, la que me dijo que todo estaba bien ¿Te puedes enamorar de una voz? Se que suena tonto pero es una pregunta demasiado sería, no se como una voz puede llevarte a un mundo de tranquilidad y la paz que necesitaba en estos momentos, era como si esta simple voz, fuera todo, mi hermana, que por muy loca que este y por poco fiable que sea, dice una cosa que quizás en esta ocasión era perfecta, ella simple me decía que las voces eran el único sonido que salía de nuestro interior y que los demás podíamos oír sin necesidad de ayuda, ella decía que era una de las cosas más puras del mundo y que conectaba un mundo interno con otro, para mi hermana el amor estaba atado a las voz, al alma, a esas conexiones mucho mayores que verse a los ojos, para mi hermana la verdadera comunicación, el amor era el que se daba al sintonizar dos voces, y quizás ahora le estaba empezando a entender.
Intente mover una mano para dejarle claro que la estaba escuchando.
—No hagas esfuerzos, estás demasiado sedado como para intentarlo—comentó la dulce voz, me quedé quieto esperando una explicación—El doctor dice que tus neuronas se tienen que volver a milienizar o algo así, realmente no lo he entendido—me aclaro y acomodo mi almohada dejando que pudiera oler su dulce olor a lavanda.
No era enfermera ¿Pero de que la conocía? No entendía cuál era nuestra relación y que la llevaba a estar a mi lado aunque yo no pudiera decir nada, ni siquiera había oído a mi hermana, pero ella estaba siempre ahí. Algo nos debía unir para que ella se quedara a mi lado mientras nadie más lo estaba, algo demasiado fuerte debía haber entre nosotros como para que siguiera a mi lado ¿Mi novia? No recuerdo tener novia, aunque si ella estaba diciendo algo de las neuronas puede que haya perdido parte de mis recuerdos, y no recuerde quien es esa hermosa voz que me está acompañando.
—No te enfades pero dudo que tengas muchas neuronas—comentó la chica.
Reí.
—Se que te has reído así que me debes un té con pastas—comentó, escuche como se movía y hasta sus pasos sonaban como si medio volara, como si fuera un angel caminando entre algodones, pero creo que no le di importancia a sus palabras ¿Te? ¿Pastas? Eso es una cosa de abuelas, ningún joven que conozca es fan de esas dos cosas y menos juntas.
—No soy muy fan de ello, pero mejor eso que el mítico fish and chips, eso si que no—comento.
¡Inglaterra! No se porque pero estábamos en inglaterra, solo debía esforzarme un poco, mi hermana sabía de una empresa inglesa que buscaba bandas nuevas, pero yo me negaba a participar, no odio la música la amo pero no me siento seguro de que pudiera tener éxito ¿Y si me convenció? ¿Y si vinimos a Londres o cualquier ciudad inglesa por ese sueño?
—Las flores de tu hermana son mejores que las tuyas, le voy a robar alguna planta—comento la chica.
Verdad, mi hermana también estaba en el hospital.
—Total, le dan hoy el alta—lo dijo como si no tuviera importancia, hubo unos minutos de silencio—Que mal educada de mi parte, te hablo de tontearías sin darte las buenas noticias—comento y me agarro la mano, un tacto suave y casi de ensueño, esas manos que no soltarías en tu vida—Te han subido a planta, ibas a compartir habitación con Stefan pero le dieron el alta, ese chico parece un vampiro indestructible, entonces estás solo que para mi comodidad es mejor porque con lo que hablo y camino, soy una pesada—comentó la chica y sonreí internamente—A Nicole y Guillem les han echado a patadas, son dos dramáticos llorones, los únicos que seguíais sois los hermanos más lentos del mundo, pero hoy tu hermana ya se puede ir, supongo que a ti te tocará cuando tus neuronas funcionen, si es posible—comentó y se alejo de mi.
—Largo—escuche la voz de mi hermana—Quiero hablar en privado con mi hermano—comento.
—Claro sargento, ire a avisar para que traigan tu coche—dijo la dulce voz.
Escuche una puerta abrirse y después cerrarse ¿Mi hermana había sido algo borde o era sensación mía? Quizás había cosas que no recordaba y eso era normal, o quizás mi hermana estaba demasiado afectada por el accidente.
—Me ha dicho el medico que tienes la parte de la memoria dañada—me dijo mi hermana mientras escuchaba como se acercaba caminando con unas muletas—Escuchame idiota, como se te ocurra olvidarme a mi o a ella, te mataré, nunca te he visto dar tanto por saco por nadie como para que ahora la dejes porque se demuestre tus pocas neuronas, y como se te ocurra olvidarme a mi, tu hermana, te arrancaré cada pelo de tu cuerpo, que no he compartido toda mi vida contigo para ahora tener que soportar tener que recordarte todo y tienes suerte que no llame a la abuela, ella si que te despertaría de una torta, y a mi porque estos ingleses debiluchos no me dejan—me amenazo.
Mi hermana era así y la quería demasiado por ello.
—Vendré mañana a verte, como me olvides, estas avisado—dijo y se dio la vuelta, apreté con fuerza mis cejas porque quería hablar y gritarle lo mucho que la quería.
—Jamás podría olvidarte—susurró con un enorme esfuerzo, dos segundos después note un cuerpo encima del mío y unos gritos inundaron la habitación.
—Medico, venga que sea despertado—gritaba mi hermana llena de emoción mientras me abrazaba.