Respiré hondo, me senté en la cama en silencio para intentar analizarme las cosas, para intentar asumir las cosas que estaban pasando en mi vida, para intentar conectar las cosas que se daban en mi cabeza y en mi vida.
Mi hermana me lanzo un cojín nada más llegar a mi habitación.
La mire demasiado sorprendida.
Aún me estaba recuperando de haber rechazado a una chica que era la persona más adecuada para mi, era una persona que me daba demasiada paz y me atraía demasiado hacía ella, era buena demasiado complicado ver a una chica que estaba capaz de dar todo de ella en una relación, es más, no estábamos juntos pero ella daba todo de ella para ayudarme a que fuera feliz. Ella estaba dispuesta a coger y dejar de ser feliz, para ayudarme a ser feliz, dejando me en manos de otra mujer, que quizás me iba destrozar o quizás no, que puede que no fuera real, pero ella me iba dejar pasar por eso, con ella a mi lado, se que si empiezo a hacer el tonto, a jugar con fuego me voy a quemar, debo tener cuidado con que hago, porque la diferencia entre ser feliz y no puede estar en mis decisiones, y esa presión, no me gusta.
—¿Que haces?—le pregunte demasiado sorprendido.
Mi hermana me miro demasiado molesto.
—Has rechazado a Lia—me grito, no era una pregunta sino que era una afirmación demasiado directa y complicada porque no me estaba dejando a interpretaciones nada.
Mire a mi hermana en silencio.
—No ha sido así—le deje claro.
Ella me miro en silencio.
—Claro que no, y echarla casi a patadas de tu habitación ¿Que mierda es?—me pregunto demasiado molesta.
La mire.
—No la he echado—deje claro.
Mi hermana me miro molesta, demasiado seria para analizar las cosas que hacía o decía y seguramente seguir juzgándome según eso.
—Ella me pregunto que quería con ella y no supe que decirle, la quiero, se que me gusta pero no quiero que sea mi opción de reserva, no me gusta tratar así a la gente y lo sabes—le dije y mi hermana me miro molesta, la conozco y se que hizo un enorme esfuerzo para no gritarme pero no era mi culpa—¿Eso es lo que os ha dicho Lia?—le pregunte.
Ella me miro y se sentó.
—¿Eso crees de ella?—me pregunto en forma de respuesta.
Era una pregunta demasiado mala, era una cosa que no me gustaba, que me hiciera sentirme mal por lo que sintiera o pensar.
—No—le deje claro.
Lía me miro en silencio.
—Me he enfadado, Lia ha salido agobiada, demasiado y no he podido esperar a saber que hacer—me dejo claro.
Mi hermana era una persona demasiado impulsiva, una persona que no suele pensar demasiado, ella era una persona demasiado complicada, no pensaba las cosas, agarraba las cosas, sin importar lo que estuviera pasando, no le importaba nada, solo lo que los demás sintieran o lo que los demás pasaran, ella si veía algo que no comprendía, se iba como loca a parar su misión, sea lo que sea que eso signifique.
—Eres demasiado impulsiva—comente.
Mi hermana me miro.
—No me importa lo que pienses, esa chica es una gran persona, y nos a ayudado mucho, demasiado, incluso a dado su corazón por nosotros y no de forma literal—comento mi hermana.
La mire sin entender nada.
—¿A que te refieres?—le pregunte.
Mi hermana me miro en silencio.
—No debería estar contándote estas cosas porque te va condicionar—comento mi hermana.
La mire.
—¿Más de lo que ya lo estoy?—le pregunte, mi hermana me miro en silencio—Me has condicionada sin importar nada, me has contado todo sin importar nada, me has contado cosas sin importar como me puedan afectar, me lo has dicho para que haga lo que tu quieras que es estar con Lia—le dije.
No me importaba que mi hermana luchase porque estuviera con una persona en concreto, no era algo que me molestara pero era algo que no me importaba, no me molestaba lo que ella hiciera, porque en si era algo que yo también quería, querer estar con ella, Lia me gustaba de una forma demasiado intensa, ahora sabía que quería estar con ella, aunque lo hubiera cagado de una forma demasiado intensa.
—Lía se opero del corazón—me dijo y la mire sin entender nada—Ella estaba demasiado mal, tomando unas medicaciones para evitar que se infecciones, ella no debía operarse, ella estaba tranquila porque con la medicación podría vivir tranquila por unos años más y ya, ella no quería nada más pero cuando te conoció, decidió operarse, hacerse un trasplante de corazón para poder durar más porque quería, no se si aún lo quiere pero lo hizo para pasar el resto de la vida contigo—comento mi hermana.
Creo que hacer eso, es una cosa bonita pero me siento demasiado culpable, no me sentía demasiado bien por saber que hizo todo eso, creo que demostrar el amor de esa forma, era bonita pero demasiado dependiente y no me gustaba que alguien dependiera de mi amor, no me gustaba que dependiera de mi amor para vivir o morir, no me gustaba que mi amor fuera lo que hacía a otra persona seguir adelante pero no lo se, creo que es algo bonito, creo que es algo que merece la pena vivir, el amor pero no la dependencia.
—Quiero darle el amor que merece—comente.
Mi hermana me miro.
—No es dar el amor que crees que ella merece, si te ha elegido una vez con lo desastre que eres es porque le gusto algo de tu rara personalidad, sin tener que demostrar nada—me dijo y la mire—Se tú y ya—me dejo claro.
Y esa era quizás el mejor consejo que me podían dar.