Capítulo 40: Enamorados. La respiración se quedó atascada en la garganta de Abbie, sus ojos estaban un poco abiertos mirando con incredulidad a Andrés, ¿Podía ser verdad eso que decía? Lo observó un poco más, una pequeña sonrisa estaba plasmada en sus labios, sus ojos recorrían su sonrojado rostro y sus manos la sostenían como si fuera la flor más delicada del planeta y a la cual no quería hacerle daño. Soltó una pequeña respiración con sus labios entreabiertos, Andrés la había tomado con la guardia baja, pasó de sentirse ofendida a ser la mujer más orgullosa del mundo, porque el hombre con el que todas querían estar, estaba ahí frente a ella diciéndole que era suyo, ¿Podía morir en ese momento? Quería morir pero de felicidad y no quería ni abrir la boca para no estropear ese momento

