Capítulo 38: Perdón. —¿Abbie? — preguntó una voz adormilada, Abbie se dio media vuelta y siguió soñando con un guapo hombre de cabello largo que había salido de entre las olas del mar —Abbie. Abrió los ojos asustada al sentir que su cuerpo se movía bruscamente, buscó la razón y encontró unas manos zarandeandola de un lado a otro, se hallaba en un cama, en una habitación que no conocía y alguien la movía a la fuerza, frunció el ceño sin entender que era lo que sucedía y siguió con sus ojos el trayecto de los brazos hasta llegar al cuerpo de un hombre, siguió subiendo la mirada y sus ojos se toparon con una barba espesa, un cabello largo y unos ojos que no olvidaría ni aunque le pagarán por ello. —¡Mierda! — exclamó la rubia en un grito, dio una voltereta en la cama y terminó con el cul

