Mis piernas tenían un tic nervioso, no podía parar de golpear el suelo de la sala de espera del laboratorio, con mis tacones. Estaba de ese modo por dos razones. La primera era por la muestra de sangre de Jayden y de Jason, sé que era necesario para que Miller Automotriz pasara a buenas manos, pero la espera me desespera. Y la segunda, no podía sacarme de la cabeza aquellas palabras que Jayden me soltó en el ascensor, ni siquiera le respondí y di gracias al cielo porque las puertas se abrieron en ese preciso instante, pues pude huir una vez más de él, como la cobarde que soy, pero no podía escapar de mis sentimientos hacía él. El abogado que estaba a cargo y de testigo de las pruebas de sangre, se sentó a mi lado y obligué a mis piernas que dejarán de temblar como si fueran gelatin

