No podía evitar sentirme incómoda, era una verdadera pesadilla tener que compartir la mesa con ese par, ignorarlos era una tarea difícil, pero al menos, pude distraer la mente conversando con uno que otro socio y sus esposas. El mesero llegó con el mejor champagne, digno para un brindis, y daba gracias al cielo que ya había llegado la hora de brindar por la sociedad, así podía irme en cualquier momento, no podía soportar tanto tiempo mis celos. Lyon se puso de pie y toda mi atención se cayó en él y en las palabras que estaba por decir. — Queridos socios y socia, ha llegado el momento de brindar por esta sociedad, es para mí un verdadero honor, tener reunidos a dos representantes de grandes y prestigiosas empresas en la industria automotriz, Jennifer y Jayden, tengo muchas expectativa

