Mis manos temblaban sobre el volante de mi auto, que estaba estacionado desde hace casi dos horas en el estacionamiento del cementerio, donde se llevaría a cabo la sepultura del Sr. Thomas. Tenía visibilidad hacia la familia Miller y cercanos, quienes estaban dándole el último adiós a Thomas, pero no les presté atención, estaba muy concentrada buscando al pelinegro que me ha quitado el sueño desde que supe de su regreso, no me sentía capaz de bajar del auto y acercarme al ataúd, esto estaba siendo muy difícil para mí y ya me costaba hasta respirar con normalidad. — Mi hijita, si no estás segura de esto, no lo hagas, tampoco es un lugar donde Jason debería estar. —dijo mi madre sacándome de mi ensimismamiento, desde el asiento de copiloto. Le insistí en que me acompañara y aunque se n

