Socio

1022 Palabras
~Weemhoff~ Es extraño. He salido con mujeres, si. Pero jamás he detenido a una, ya que usualmente ellas se lanzan hacia mi, o mejor dicho, hacia mi dinero. Los negocios cambian constantemente, los contratos con tiempo son de lo mejor, pues una vez cancelado el sentimiento inescrutable de sus rostros al ser engañados es arte a mis ojos. Y esta manada no sería la excepción. He acabado con cientos de jefes y CEOS estúpidos que ni siquiera saben contar su dinero, mi aburrimiento fue más allá y terminé aquí sin motivo alguno. Para mí dicha, es mejor de lo que pensé. La estadística aquí es terrible, las gráficas que van en picada revelan la poca eficiencia para hacer su trabajo, no es fácil, pero tampoco es imposible inventar productos sofisticados. Este es mi objetivo, uno fácil de derribar. Incluso ofrecieron una fiesta en mi honor, derrochando aún más el dinero que no tienen. ¿Son estúpidos? Mis pensamientos se detuvieron cuando la vi dispuesta a eliminar mi agarre. ¿Qué tan malo me veía? -No te dejare ir, cachorra- Un tono juguetón salió sin quererlo. ¡Demonios! Trague saliva cuando ella giro su torso, mostrando aún más su exuberante pecho debajo de mi camisa y conectando sus iris tormentosos con los mios. Mi lobo gruño, era la primera vez que mostraba tal interés en una loba, siempre se mostró indiferente por mis acciones y relaciones que mantenía, no me importaba mantenerme o no limpio para una compañera que supuestamente debe de aparecer. Puedo o no encontrarla. Mis pensamientos se dirigieron a ella. La hermosa mujer que conocí hace apenas una hora y ocasionó tensión en mí con solo su mirar. Cada vez que volteaba, analizaba su rostro, intentando desmantelar al menos un ápice de temor, incluso ira. Pero ella se mantenía neutral. Hasta ahora, no he conocido a alguien con su valentía e intrepidez. Hace que cada músculo de mi cuerpo desee apoderarse del suyo. ¡Maldición! -¿Y usted quien es para darme órdenes?- Sus ojos mostraban fuego, una tormenta de fuego, dispuesta a consumirme por completo. -Tu futura salvación, cachorra- Mi lobo ronroneaba por dentro, admirando la determinación de la loba que tenía adelante. -¿Salvación?... ¿Acaso usted es un Dios para decir algo así?- Su mirada se fusionó con la mía, ahora el remolino creo lujuria dentro de mí. Que su cuerpo desnudo esté cubierto solo con una de mis prendas no ayudaba a mantenerme razonable. Mi lobo encendía la llama, aullando descontrolablemente y arañando para salir. ¿Quién o que era ella? -Soy un Alfa, por lo tanto, mantener tu respeto es importante- - Yo no soy nada suyo y tengo obligaciones que cumplir, así que por favor, suélteme- Mantuvo una voz firme y postura erguida, creando fuerza para deshacer mi agarre en su muñeca. -¿Así tratan a los visitantes?- Ladeé la cabeza. Ella no tardo en responder. -¿Así es como trata a un paciente?- Espetó imitando mi movimiento. ¡Diosa! Mientras más tiempo pasaba con ella, descubria emociones que no sabía que podía llegar a tener, incluso controlar. -Un paciente no debería de estar afuera, ¿No lo crees?- Es emocionante. Cada conjunto de palabras que pienso, son destruidas por su elocuencia. Jamás había tropezado con una loba así, y jamás perdería la oportunidad de divertirme eternamente. -Es sospechoso que un visitante sea entrometido en los asuntos que no le incumben- Gruñó, lo que me hizo querer acercarme más. ¡Es malditamente atractiva! -Si se trata de ti, cualquiera tendría interés- Al decir esto, noté con claridad rastros de tristeza en sus iris. ¿Que le habían hecho? No obstante, solo fue instantáneo, haciéndolo imperceptible. -Como sea, ¿Que quiere de mi?- Ohh, quiero todo de ella. -¿Te crees capaz de darme algo?- Mi instinto de molestarla permanecía activado, la curiosidad de esperar otra respuesta inesperada me mantenia atento. -¿No? Pero tal vez...- Sus palabras quedaron en el aire por unos minutos. -¿Tal vez desee un trato?- Si pregunta me sacudió. ¡Un trato! Jamás se me hubiese ocurrido, es la excusa perfecta para acercarme y verla por más tiempo. -¡Bingo!- Espete energizado. -¿Sabes que tipo de trato es?- La voz de mi lobo se fusionó con la mía, emitiendo un extraño y perturbador sonido. -Uno comercial, por supuesto- Su neutralidad ante mi descontrol solo provocó más y más interés. ¡Diosa! Está chica podría conquistarme con su mirada. ¿O tal vez ya lo hizo? -Dime cachorra, ¿Estás dispuesta a hacer un trato conmigo y salvar esta manada?- Sus ojos se abrieron un poco por la última afirmación que hice. No obstante, es la verdad. ¿Quien podría salvar esta manada en declive si no fuera ella? Había descubierto mi identidad sin mencionar una sola palabra al respecto, lo que la hace muy capaz y observadora. Sus palabras afiladas son perfectas para los negocios y esos tiburones con dientes filosos que solo buscan provecho. ¡Es perfecta! -¿Que quieres decir? ¿Tan mal está mi manada?- Pregunto con cierto temor. -¿Tu que crees?- Me acerque a ella una vez más, está vez, coloque mi mano debajo de su mentón y alce su rostro. La luz lunar de inmediato baño sus facciones, atontándome con su belleza. Ella me miró incrédula, decidiendo lo que debería hacer. Sus palabras no indicaban lo que sus ojos sentían, sin darse cuenta ella misma, resultó ser muy expresiva. Luego de unos segundos, la desicion fue tomada. -Hagamos el trato- Escuché salir de su boca. No podía con la emoción que surgió en mi pecho, mi lobo aullo tanto que me arrancaría los oidos para dejar sus aullidos en el limbo. -¿Estás bien?- Su mirada de preocupación me hizo ronronear, sus iris se encontraban conectados fuertemente a los míos, arrastrándome a un pozo sin fin. -Como nunca, cachorra- Tome el dorso de su mano y lo bese, apreciando cada segundo de tocar su piel de porcelana. -Ya que sus intereses son comerciales, ¿Está dispuesto a escuchar mi oferta?
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR