¿Contrato?

1116 Palabras
~Daphne~ Soy patética. El hecho de pensar que un trozo de papel defina mi futuro, es estúpido. Pero eso es lo que queda. Jhon clavó su mirada inquisitiva en mí, y juré ver un destello de súplica por demostrar cuán capaz era de retenerlo, que no lo dejara ir... ¿Fue mi imaginación? -¿Qué clase de contrato?- Preguntó demostrando interés, con sus iris danzando de un color a otro. -Uno que beneficiará a los dos- Hice una pausa, observé sus facciones y proseguí. -Pero primero, necesito algo de tiempo para formularlo y...- Miré las máquinas a mi alrededor esperado que se dé cuenta. -No te demores más de tres días- Se soltó de mi agarre y llevó sus pies hacia la puerta. -La reunión será en mi despacho- Dijo dando un portazo al salir. ¿Y ahora qué? No tengo la más mínima idea de que hacer o poner, las pocas cosas que sé, las aprendí por mí misma escabulléndome a la biblioteca, tomando libros sin consentimiento, y culminando cursos online de dudosa procedencia. Entre esos libros, no había sacado información útil sobre manejar territorios o manadas tan grandes como esta... -¡Pero es nuestra oportunidad! Mate nos quiere... Puedo sentir que su lobo nos desea con profundidad- Mis ojos se abrieron un poco por la impresión... Su lobo, Boomer, nos quería. Pero Jhon no. ¿Puedo usar esa debilidad de lobo a mi favor. -Solo nos queda aparentar que sabemos más del tema- -¡Pero no sabemos nada! Nos quitaron todo cuando lo mataron- Mi loba gruñó, dolida. Sé cómo se siente. Nos denigraron, nos despreciaron, seamos Omega, Alfa o Beta, se aprovecharon de su jerarquía y nos abusaron, descargando toda la malicia que sus mentes retorcidas tenían. ¿Hay posibilidad de cambiar eso? Sí. Una mínima esperanza de cambiar mi alrededor, y mi destino, junto con la decisión que mi compañero ha escogido sin pensarlo demasiado. Ahora... ¿Qué haré? Una parte de mí decía que no era lo suficientemente buena como para que mi alma gemela pueda aceptarme.... Para que la única persona que tiene que amarme con todo su ser, prefiera escapar y odiarme. ~Jhon~ Mientras esperaba en mi estudio la llegada de mi mate, esa escena fugaz llegó a mi mente. ¿Quién propone un contrato de la nada? -¡Solo una loba que no quiere perder a su mate!- Gruño Boomer rabioso. -Pues ya nos perdió hace mucho- -¡TE! Perdió- Hizo énfasis en la primera palabra. -¡Yo si la quiero! ¿Por qué eres tan tonto para no mirar su capacidad innata?- Ahí va otra vez con ese cuento ridículo, ¿Cuál capacidad? -'Incapacidad' Diría yo- -¡Te arrepentirás! Luego no te quejes de que la marque otro lobo- Un gruñido gutural salió de mi pecho. ¿Otro? ¡Nadie la tocará mientras viva! ¡¡Ella es mía!! -Alfa- Se anunció mi beta mientras tocaba la puerta. -Habla- No estaba de humor para la cortesía. Tan solo el pensar que otro le ponga las manos encima... -Una Omega dice que tiene un asunto urgente del que hablar- ¿Es ella? ¿Había llegado tan rápido? Apenas ayer le dije que se tomara el tiempo para recuperarse. -Pues qué mal vocablo tienes, ¡Le diste solo tres malditos días!- -¡No hables más!- Empujé a mi lobo hasta el fondo de mi mente, y dejé de escuchar sus molestos gruñidos. -Dile que puede entrar- Ordené. Un par de minutos después, la puerta se abrió, permitiendo que aquel dulce y embriagante olor llene el cuarto. -Buenas tardes, Alfa- La mujer, que llevaba unos pantalones negros ajustados, dejando ver sus nalgas esculpidas y una camisa blanca desabotonada al inicio, hizo una reverencia, mostrándose sumisa ante mí. Oh... ¿Qué me pasaba? Mi pantalón comenzó a apretar de repente. No quise admitirlo, pero ella es la única que puede causar este efecto tan solo con mirarla. -¿Tienes algo para ofrecer?- Pregunté, ignorando con todas mis fuerzas las ansias brutales por hacerla mía aquí mismo. -Sí- Se acercó a mí, ondeando su largo cabello n***o envuelto en rizos naturales sobre su cintura. -Por favor, léalo- Me entregó el sobre amarillo entre sus manos. Cuando lo tomé, un pequeño roce entre nosotros provocó, una vez más, los deliciosos toques eléctricos humeantes de lujuria. ¡Diosa! ¿Cómo se supone que aguante tanta fricción? Tal vez ignorarla sea lo mejor... Sí... es la mejor opción. Abrí el sobre y saqué el documento. Contrato. Marcaba como título de este interesante papel. Entre los tantos requisitos, se hallaban los beneficios que obtendríamos los dos. Hacer crecer a la manada, compartir trabajo, información clasificada... Pero algo llamó mi atención, y es que, había un espacio en la duración del acuerdo. -¿Y esto?- Pregunté dirigiendo la mirada hacia sus iris tan grises como las tormentas de invierno. -Usted tiene la última palabra del tiempo que debe de durar- Respondió con firmeza. ¿Así que me da autoridad? Revisé el contenido una vez más, y algo me molestó en cada frase que leía. 'Punto diez: Ninguna de las contrapartes influirá en las relaciones del otro' -¿Significa que puedo estar libremente con cualquiera?- Pregunté tratando de molestarla, tratando de ver siquiera un destello de ira, tristeza o desilusión, pero no obtuve ninguno de lo esperado. Ella simplemente asintió... levemente, como si no hubiese otra opción. Y si la hubiese, optaría por la última. -Bien, si es así... - Resignado, tome una pluma y firmé el acuerdo, marcando el día, hora, y lugar exacto donde acabaría el contrato. Un año más tarde. -Puedes irte, mañana por la mañana Lucas irá a tu habitación- Anuncié y ella acató la orden. -Que descanse, Alfa- Inclinó su cabeza una vez más y aquella camisa blanca desabotonada, dejo ver un poco de su exorbitante busto. Tragué saliva y devolví mi vista hacia los papeles esparcidos por el escritorio... de mala gana. No respiré hasta que escuche la puerta cerrarse, y cuando lo hice, inhalé su aroma ya impregnado en estas cuatro paredes. ¡Diablos! Su olor es demasiado fuerte ¿Es normal? La tensión entre mis pantalones era tan grande, que no tuve opción y me encargué de ello yo mismo. Inevitablemente, Daphne llegó a mi mente, esa mujer luce bien en cualquier tipo de ropa... Solo imaginarla vistiendo mis prendas, hace que mis más bajos instintos me consuman y que mi lobo salga a la superficie para reclamar lo que es suyo. Sé que no debo, pero... ¿Qué haré con esa enorme tentación viviente? Por más que pruebe diferentes carnes, tan solo con verla hace que sea insuperable.
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