Molestia

1068 Palabras
~Jhon~ El tik-tak del gran reloj. El cantar de los ruiseñores asomándose por las ventanas. La luz que se filtraba por las cortinas oscuras. ¡Ja! ¡Todo es una gran molestia! Abrí mis ojos esperando que todo hubiese sido una pesadilla, aunque para mi desgracia, fue mucho peor. Varias botellas vacías de distintos licores esparcidos por toda la habitación me indicaron que realmente ese loco me convenció de beber con él. ¿Qué le había dicho? -Nada del otro mundo- Espetó Boomer entre bostezos. -¡Boomer! ¡Acaso no sabes que es peligroso!- -Imbécil, yo te lo advertí primero- Cortó la conexión luego de insultarme. ¡Carajo! ¡Ese lobo me las pagará algún día! Tomé una bocanada de aire y empujé mi cuerpo hacia adelante... Mala decisión. El movimiento fue tan brusco, que mi cabeza empezó a dar vueltas. ¿El alcohol aún no se va de mi sistema? ¡Maldición! Mi estómago se revolvía con el pasar de los segundos. A pasos ligeros, logré llegar al baño, y aligerar mi carga. *** Un par de segundos después, Lucas llamó a la puerta. ¿Justo ahora? No estaba de humor para informes matutinos, así que lo ignoré. Pasaron unos minutos para que otra ronda de toques molestaran mi puerta. ¿En serio? Abrí la puerta de mala gana y su cara lo decía todo. -¿Y ahora qué?- -¡Jhon! ¿¡Acaso sabes la locura que tu invitado está haciendo!?- -¿Invitado?- Repetí especialmente esa palabra. ¿Qué invitado? - El Alfa Weemhoff, esta mañana proclamo que se quedaría un par de días- -¿¡Qué!? ¿Cómo...- Corrí hacia mi despacho ignorando los malestares y me alisté en menos de quince minutos. Enseguida, me dirigí hacia el comedor, dónde el fabuloso 'invitado' ya se encontraba disfrutando del desayuno. -Alfa- Los Gammas y guerreros presentes saludaron e inclinaron su cabeza al mismo tiempo. -Buenos días, a todos- Fijé mi vista en el hombre ajeno a este territorio y me acerqué. -¡Buenos días Vastier! Qué gran noche- Dijo mostrando su estúpida sonrisa. -Si... Hablando de eso, ¿Qué tal tu estancia aquí?- A pesar de ir contra mis leyes, es un proveedor importante y perderlo sería un gran golpe para la manada. -¡Perfecta! Aunque...- Hizo una pausa en su oración, a lo que mi ceño se frunció esperando que prosiga. -Una Luna te ayudaría bastante, dime, ¿Ya conociste a una loba?- Su descaro estaba por las nubes. -Aún no la encuentro, por desgracia- -¡Mentiroso! ¡¡Dile que ya tienes Luna!!- -¡Silencio Boomer!- Empujé a mi lobo hacia atrás usando gran parte de mi energía. Ya tengo suficiente con que este Alfa descarado tome asiento y comience la comida sin la presencia del verdadero dueño. Una falta de respeto evidente. -¿A no? ¡Qué mal por ti! Por favor olvida eso y acompáñanos a desayunar- Hizo una señal con su mano, indicando el lugar vacío en el cabezal de la gran mesa. Reacio, le hice caso... Ignorando mis instintos, ira y rencor. Al final, la comida no tuvo sabor. Poco a poco todos despejaban la mesa, quedando solo yo y el Alfa ajeno. -Bien, es hora de hablar un poco- Me miró y, por primera vez, sentí seriedad en sus palabras. -Sígueme a mi despacho, habrá menos oídos allí- Simulé una sonrisa. Él me siguió, dispuesto a entablar una verdadera conversación. No obstante, apenas entró en la habitación, el ambiente se tornó oscuro y sombrío, como si algo malo se avecinara. Lo invité a tomar asiento y asintió obedientemente. -Bien, ahora que hay privacidad... ¿Por qué estás aquí?- Sin más rodeos, fui directo a la pregunta. -¡Ja Ja! Me gusta tu honestidad... He venido a conocer la famosa manada en pleno auge, y...- Dejó su frase en el aire, suspiró, y luego de unos segundos prosiguió. -Anularé los contratos y futuras conexiones que tengamos- Mi mente se quedó en blanco... -¿Por qué?- Fue lo único que mi cabeza pudo formular en el instante. -Es simple- Él resopló con aire de grandeza. -Las propuestas que haces no merecen inversión, ni siquiera vale la pena leerlas, todas son lo mismo y llevan al mismo objetivo- -¿Qué nuestras propuestas son...malas? ¡Cómo te atreves!- Mi puño cerrado chocó contra la mesa, generando un ruido sordo. -¡JA! Justo de esto hablo- Ladeó su cabeza y centró su mirada en mi puño, que se había impregnado con la madera. -Tus impulsos son contraproducentes, no puedo arriesgar a los míos- Mi ira se estaba descontrolando. Apreté los puños debajo del escritorio hasta que los nudillos se tornaron de blanco. ¡Maldición! ¡Contrólate! ¡Contrólate! ¡No puedes caer con su insinuación de mal gusto! Suspiré, y recapitulé lo sucedido. Pensando en alguna forma de hacer cambiar su parecer. -Si planeas quedarte aquí, tu decisión puede que no sea definitiva...- -Je....- un resoplido recibí de su parte, una señal para continuar. -Si tu estancia aquí es placentera y cambia tu perspectiva, cambiarás de opinión?- -¿Insinúas que habrá algo que me hará cambiar de parecer?- dejo su frase en el aire y luego de una pausa, continuo. -Tomare esa oferta tuya, sin embargo, si me decepcionas tu manada caerá- Afirmó con total grandeza. Mi ceño se frunció, las venas de mi cien palpitaban de cólera. ¿Se atrevió a mencionar algo tan vil? ¡Mi manada no lo necesita! No obstante... Si corto conexiones con este bastardo, habría varios recortes importantes. -Ja Ja- Rei -Lo que dices es divertido, ¿Cómo una manada de nuestro nivel caería por un socio? No obstante, tu bienvenida será gratificante- Sus ojos se entrecerraron y poso sus dedos junto a su barbilla, analizando las palabras que mencioné. -Bien, trato hecho- Mostró una enorme sonrisa y ofreció su mano para sellar el trato. Acepte su gesto y el contrato estaba cerrado. -Espero recibir el mejor de los tratos, Alfa Vastier- Luego de esto, su figura desapareció detrás de la puerta. -Bien, ahora...¿Qué haré?- Las ideas no aparecían como era lo habitual, mi cabeza está dividida entre ella y la visita inesperada a última hora. Los informes y peticiones se acumulaban, conjunto con los repentinos ataques de renegados, mi tiempo era limitado. En estos casos, los Betas hacen su rol.
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