Sonó la alarma y maldije por el dolor de cabeza que tenía.
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Me pesaba todo el cuerpo, vagamente me deshice de las sabanas y puse los pies en el suelo para dirigirme hacia la cocina a por algo que desayunar.
Cogí la caja de cereales y el último cartón de leche. Me senté en el sofá, comía con la mirada perdida, seguía desconcertada, la incertidumbre se había apoderado de mi durante casi media noche.
Aún no sabía si era buena idea reunirme con Derek, me daba algo de miedo aquella situación tan misteriosa pero a la vez producía en mi una curiosidad inmensa.
Me vestí con un pantalón alto claro y un top n***o junto a mis converse con plataforma sin olvidar una chupa por si refrescaba, debía ir a comprar leche y cuatro cosas más que me hacían falta. Incluso tan simple, me notaba demasiado arreglada.
Monté en mi adorado Renault gris y me dirigí hacia el supermercado más cercano.
Llegué al estacionamiento. Al salir visualicé un auto que me resultó familiar pero no logré recordar de quien era. Me pasó justamente lo mismo con un auto gris que había a mi izquierda. Opté por no darle importancia y entrar en el supermercado.
Cogí una caja de leche, más cereales, carne, papel higiénico... En fin, lo necesario. Me detuve en la sección de carnicería cuando de repente escuché una voz que reconocí al instante.
—¡Kayla!
—¡Sally!— La abracé.
—Cuánto tiempo, ¿P-pero a donde vas tan arreglada?—Se rio.
—No exageres, en fin ya te explicaré, buah, tengo tantas cosas que contarte, tenemos que vernos mas a menudo eh—Sonreí.
—Oye pues ahora que lo dices, ¿Haces algo esta tarde?— Su cara se iluminó.
—Lo cierto es que si, lo siento..—Me detuve a pensar— Pero hasta las cuatro y media no tengo nada que hacer.
—¡Genial! Te espero fuera entonces.
—De acuerdo.
Me alegré mucho por reencontrarme con Sally, era como una hermana para mi. Siempre me había apoyado con absolutamente todo, y junto a Roxy , fue la que hizo que no me importase lo que la gente pensara sobre lo que me pasaba en gran parte.
En salir la vi apoyada sobre mi auto buscando algo en su bolso.
—¿Te ayudo?— Solté una carcajada.
—¿No escuchas mi teléfono?—Se rio.
—Pues si, deberías limpiar ese bolso a fondo, siempre llevas demasiadas cosas—Abrí el maletero del coche y dejé las bolsas.
—Ya lo sé, no lo encuentro maldita sea— Frunció el ceño.
Cuando logró encontrar su móvil ya había dejado de sonar y no pudo reconocer el número que la había llamado así que decidió volver a guardarlo.
—¿Nos vamos entonces?—Pregunté.
—Si— Montó en su auto.
Sally salió antes así que la seguiría. Pasé junto aquel coche n***o que antes el cual había logrado captar mi atención. Justo detrás, en el callejón del supermercado vi una cara que me resultó muy familiar; Derek, que se encontraba junto a unos colegas suyos, o al menos eso creía yo. Repentinamente giró su cabeza haciendo que nuestras miradas se encontraran. Me quedé tan desconcertada que casi atropellé a una pobre anciana que intentaba pasar la calle. Recupere rápidamente el control y seguí el auto gris de mi amiga.
Segundos después le perdí de vista.
Llegamos a un restaurante francés llamado Larouse y nos ubicamos en la mesa del fondo, junto a la ventana. Pedimos unos batidos de fruta, nos encantaban.
—Y dime, ¿Qué tal van las pastillas?— Le dio un gran sorbo a su bebida.
—De momento parece que están haciendo efecto, en resumen, bastante bien diría yo— Sonreí.
—¿Entonces vas mejorando no?— Su rostro se iluminó de alegría.
—La verdad es que sí, gracias.
—Me alegro mucho, de verdad— Cogió unas patatas que la camarera había dejado como pica-pica en un plato y las engulló.
—Y yo..— Me encogí de hombros.
No podía evitar fijarme en la pareja que estaba a nuestro costado, me recordó a la que había visto la noche anterior en el bar. Era como un sabor agridulce, por una parte me llenaba de ilusión ver a parejas felices pero al mismo tiempo me entristecía el hecho de que en mi mundo, eso jamás iba a pasar.
—Ehh, Kayla, ¿Qué te ocurre?— Sally me miró angustiada.
—N-no es nada, solo que..—Agaché la cabeza.
—Vamos, sabes que puedes decírmelo— Esbozó una tierna sonrisa.
—Fíjate en esa pareja tan feliz.. Yo nunca voy a estar así con alguien, no voy a compartir mis sentimientos con una persona de ese modo y mucho menos tener hijos, formar una familia, yo.. Soy incapaz de no pensar en otra cosa que no sea..—Me detuve.
—No sabía que a tus diecinueve años de edad te preocupara tanto este tema..— Se encogió de hombros.
—Lo sé, sé que nunca me había parado a pensar en estas cosas y que era una inmadura y todo eso, pero por un extraño motivo últimamente no dejo de darle vueltas..— Me tapé la cara con mi cabello.
—¿Qué hay de Hugo? Yo creía que teníais algo especial..
—Sally.. No es el hecho de no encontrar a alguien que me quiera como soy.. Es el hecho de que yo jamás voy a sentir algo así por alguien— Mis ojos se inundaron de lagrimas.
—Eyy, no, no llores Kayla, todavía eres joven como para llenarte la cabeza con estas cosas, ahora tienes que disfrutar, ¿Qué más dará que aún no hayas encontrado a la persona correcta? Yo tampoco y no por eso debemos deprimirnos, la vida es mucho más que eso, ¿Si?— Agarró mi mano.
Le sonreí, cuando de repente vi a Derek pasar con su coche y lo peor es que me había visto llorar a través de la ventana. No podía creerlo.
¿Me estará siguiendo? ¿Pero por qué?..
—Te comes mucho la cabeza con cosas que no tocan, no me extraña cariño, la vida no te ha tratado demasiado bien.. Pero estoy aquí para ayudarte a seguir adelante ya lo sabes, te quiero muchísimo.
—También yo a ti.. Esto.. Hay algo más de lo que me gustaría hablarte, realmente no se que hacer..
—Dime, ¿Qué te preocupa?
De verdad quería confiarle mis pensamientos a Sally pero siempre me costó explicar las cosas que me pasaban, no solo con ella sino a cualquiera.
—Tomate tu tiempo cielo, pero no te sientas sola.
—Me he tirado a alguien en ausencia de Hugo..
Decidí que hasta que no supiera de que iba todo ese rollo misterioso de Derek no podía arriesgarme a poner en peligro a Sally, aunque tampoco quería mentirla así que decidí solamente cambiar el tema.
—¿Y qué hay con eso cariño? Según acabo de entender, tú y él no sois.. Bueno, ya sabes, pareja.
—Y no lo somos pero algo dentro de mi quiere que reaccione.. No sé explicarlo..
—¿Remordimiento?..
—No, bueno, si, es extraño. Es una mezcla de liberación, miedo y remordimiento.
—No te lo voy a preguntar porque no me vas a saber responder pero creo que deberías descubrir que sientes por ese chico. La verdad nunca he llegado a entenderos, además de que no le conozco pero me gustaría continuar esta conversación contigo cuando tengas las cosas más claras.
—Lo haré, Sally, gracias.
Después de esa incómoda pero educativa conversación Sally consiguió levantarme el ánimo y estuvimos charlando y recordando viejos momentos juntas, me la acabé pasando genial con el.
Tiempo después miré el reloj, eran las 15:37, debía irme.
—Bueno Sally, me gustaría quedarme toda la tarde contigo pero debo marcharme ya— Le sonreí y agarré mis cosas.
—Es una pena cariño, deja que pague y nos vamos— Se levantó, agarró sus cosas y pagó ambos batidos.
Salimos del restaurante y nos dirigimos al aparcamiento.
—Bueno, nos volveremos a ver pronto ¿Verdad?—Me sonrió.
—Por supuesto— Le sonreí, me dio un fuerte abrazo y se marchó.
Me subí a mi auto y me dirigí a la plaza Rumby como Tania y yo habíamos acordado. Aparqué unos metros antes, eran las 16:23 y todavía no había llegado, decidí mirarme en un escaparate para arreglar mi cabello, etc.
Minutos después alguien tapó mis ojos. En abrirlos se me cayó la boca al suelo.
JO-DER