Luego del delicioso tiempo compartido con el jeque, Chiara junto a Fátima y Katherine compartieron un hermoso almuerzo en el falso jardín de invierno. Por momentos, tanto la rubia como ella intercambiaron miradas compasivas cuando Fátima con cierta timidez daba algunos detalles de su vida conyugal. Ella era la tercera esposa de un jeque beduino que no había tenido hijos varones. Las otras mujeres e hijas del jeque le hacían la vida imposible. Y cómo frutilla del postre ese sheik del desierto con quién su hermano había arreglado su matrimonio, tenía masomenos la edad de su padre. Cuándo Katherine y Chiara quedaron solas, pues Fátima se retiró para su habitación. La esposa de Ahmed le contó que tanto su esposo como Amin, el padre de Fátima, se habían molestado mucho con Samir cuando se en

