“Grave descuido en Altamirano Gourmet: la esposa del alcalde casi muere de alergia.” “Intoxicación y caos en la reinauguración más esperada.” “¿Sabotaje o negligencia? El templo culinario de Mérida en la mira.” En la pantalla de Linda se sucedían amenazas, burla y cancelaciones. Cada notificación era un martillazo que le hundía el corazón un milímetro más. Frente al espejo del baño vio ojeras oscuras y labios exangües; la piel le temblaba como si un escalofrío no terminara de marcharse. Luciano la seguía a todas partes intentando parchear un barco que hacía agua por cada costura: llamadas a abogados, correos a proveedores, frases de consuelo que sonaban huecas incluso para él. Y, en lo más íntimo, la punzada de la foto de Linda con Tomás seguía latiendo como una espina clavada. Rebeca

