La mitad del tiempo se había esfumado, una brisa de tensión comenzó a soplar también sobre el Team Linda cuando Mariana, con las manos temblorosas, temía que el flan no cuajara a tiempo. Linda se acercó con suavidad, como una guía paciente. —Tápalo y bájale el fuego, vamos a usar el baño maría, confía en el calor y en la técnica —indicó con voz pausada, acariciando ligeramente el hombro de Mariana. Estiven, queriendo sumar confianza, añadió un chorrito de ron y ralladura de coco fresco. El aroma embriagador invadió la cocina, despertando sonrisas esperanzadas. —Esto va tomando forma... —murmuró Dulce con los ojos brillantes. El equipo se sentía respaldado, cobijado por una líder que no solo sabía de cocina, sino de humanidad, había en Linda una calma que contagiaba, un temple que ins

