—¿De verdad Dania?—cuestiona el ojiverde asombrado —En serio Bill, ¿no te gusta?—ella lo mira con tristeza —Me encanta Dania, no sabes lo bien, me hace escuchar ese nombre, es muy especial para mí—sintió una lágrima recorrer su mejilla —Lo sé, sé que tu abuelo se llamaba así y que fue una persona increíble—él asintió y bajo la cabeza —Él era como mi segundo padre, fue una persona excelente, por él estoy en la actuación—ella tomó de nuevo su mano —Es un honor que nuestro hijo lleve su nombre—él levantó la cabeza y le sonrió Ellos estaban tan melancólicos ante todo, la enfermera entró y consigo traía al pequeño m*****o de la familia Brunner Speitzer, Dania de inmediato estiró sus brazos para recibir a su hermoso brillo, al verlo entre sus brazos, sintió un alivio inmenso, sus lágrimas

