El ojiverde iba bajando las escaleras con un semblante triste, secaba aquellas lágrimas traicioneras, no debía llorar ya, el tomo esa decisión de que cada quien tomara caminos diferentes, pero el hecho de saber que ella se fuera a interesar en alguien más, no dejaba de doler, la seguía amando y siempre lo haría, en su paso se topó con Owen —Bill, ¿está todo bien?—pregunto el chico intentando mirarlo a los ojos, este jamás pensó en toparse con Owen —Sí, si todo bien, pero debo irme—seguía bajando las escaleras y detrás del Owen, el chico se sorprendió por esa reacción del ojiverde —¿Y te vas tan pronto? ¿No viste a Dania?—Bill se detuvo, estaban parados a mitad de la sala —Creo que ya vi lo suficiente, Owen, gracias por dejarme entrar, cuídate mucho—este agarro su mochila se iba hacia l

