Las reuniones de la organización siempre se realizaban en el sótano de su casa. Y existían dos accesos para llegar hacia él; uno desde el interior y otro desde el patio trasero. Con la excusa de desear mantener su vida privada y la de la organización separadas, le explicó a Kaiser y a sus compañeros que la entrada sería exclusivamente desde el exterior, que había un baño al final del pasillo en el sótano y que si deseaban comida, no tenía problema en ir a buscar a su cocina las veces que fuesen necesarias. Pero a mi casa, específico Yongsun, con su sonrisa carismática y su rostro dulce, nadie entra. Y quizás debió mencionar un detalle más importante aún. Nadie sale. Con el pomo de la puerta todavía en la mano, dejó un suspiro salir de sus labios, cuando sus ojos se posaron sobre el peq

