Luego de la cena, todos los caballeros exiliados, y el resto se retiraron a sus aposentos. Ofelia, consciente de la necesidad de espacio que podría necesitar el rey Acaz, decidió no visitarlo en la habitación que le habían asignado así que, al culminar la comida, los dos se despidieron con decentes reverencias y luego de intercambiar una suave sonrisa y un "buenas noches" con él, se dirigió primero al cuarto de Jim para compartir un momento con su hermano antes de retirarse a descansar. En la habitación de Jim, el ambiente estaba inundado con la energía contagiosa del pequeño, quien no podía contener su emoción ante la promesa de visitar la playa al día siguiente. No habían podido explorarla a su llegada, pues el atardecer ya teñía el cielo cuando arribaron a la fortaleza costera. Acaz le

