MIENTRAS TANTO EN EL PALACIO REAL DE LOS FAE El silencio de la noche se vio interrumpido cuando las tropas del rey Evren finalmente regresaron. Los supervivientes, exhaustos y heridos, se movían con pesadez como si hubieran emergido de las profundidades del infierno mismo. Sus armaduras, antes relucientes, ahora estaban manchadas con la tierra y la sangre de la batalla. En el majestuoso salón del trono, iluminado por luces mágicas que creaban destellos etéreos en las paredes, la familia real Fae aguardaba esperando el resultado de aquella campaña que se suponía debía ser corta. El rey Evren, el usurpador, se erguía en el trono con una postura que delataba su impaciente expectativa por recibir la noticia de la victoria sobre los rebeldes. A su lado, su esposa mantenía un semblante sereno

