17 Sus palabras seguían haciendo eco en mi mente. ¿Como tan solo una oración podría hacerte pensar tanto? ¡¿CÓMO ?! —Mamá ... Tengo que salir. Olvide devolver el cargador ... ya regreso — Ella me sujetó del brazo. —Detente ahí —Me estoy sujetando la perilla de la puerta — Hace mucho que no hablamos. ¿Podrías mirarme aunque sea mar? Soy tu madre. —Sé que eres mi madre — Dije soltando la manija. —Mírame cuando yo hables. Estoy cansada de no saber nada acerca de mi propia hija. ¿Crees que tienes el derecho de no decirme qué haces o dónde vas? —Mamá ... ¿Qué es lo que pasa? —Le pregunté. Teníamos lágrimas en los ojos, ¿mamá? —Tú eres mi maldiga hija y nadie te va a alejar de mi. ¿Que ...? - Ella sonrió. —Olvídalo. Ve. Hablaremos de esto cuando regreses —Yo fruncí el ceño— Hija, Te qu

